Esta tendencia descendente, que ya suma una pérdida de valor del 6% solo en lo que va del 2026, ha generado una fuerte apreciación del guaraní, posicionándolo como una de las monedas más fortalecidas de la región.
Mientras los ahorristas en moneda local celebran rendimientos superiores, los sectores exportadores manifiestan su preocupación ante la pérdida de competitividad de sus productos en el exterior.
El fenómeno responde a una entrada masiva de divisas y a la estabilidad macroeconómica local, lo que ha empujado las pizarras de las casas de cambio a niveles de G. 5.950 para la compra. Analistas locales advierten que aún no se vislumbra un piso claro para la cotización, manteniendo al sistema financiero en una vigilia constante ante posibles intervenciones.










