No hay dudas que la frontera entre Paraguay y Brasil, es la frontera del tráfico. Es incesante el paso de drogas, especialmente marihuana. Todos los días se informa desde el otro lado de la línea de fronteriza sobre el decomiso de la droga que es llevado desde nuestro país. Esta son 4 toneladas, que estaban junto a una carga de maíz, de acuerdo a lo informado por los órganos de seguridad del país vecino.
La frontera entre Paraguay y Brasil se ha convertido en un desafío cotidiano para las fuerzas de seguridad brasileña. Lo que para miles de ciudadanos es una zona de dinamismo comercial y tránsito vecinal, para las redes del crimen organizado es una de las principales venas de distribución de estupefacientes de América del Sur.
En esta región, la incautación de marihuana no es una noticia excepcional; es una realidad casi diaria, una rutina de fardos prensados, pesajes y detenciones que parece no tener fin.
Las estadísticas locales no mienten: prácticamente cada 24 horas, las rutas que conectan el departamento de Amambay o de Canindeyú, y Alto Paraná; en Paraguay con los estados brasileños de Mato Grosso do Sul y Paraná registran decomisos.
Sin embargo, hay noches en que la escala del tráfico supera los márgenes habituales y pone en evidencia la enorme infraestructura logística de los traficantes.
EL MAÍZ COMO FACHADA: UN GOLPE DE CUATRO TONELADAS
Una muestra fehaciente de esta dinámica ocurrió el pasado fin de semana, cuando agentes de la Policía Rodoviaria Federal (PRF) de Brasil asestaron un duro golpe al narcotráfico transnacional en el estado de Paraná. Durante un control de rutina, los uniformados lograron interceptar un cargamento masivo que pretendía mimetizarse con el flujo del comercio agrícola regional.
El operativo se ejecutó específicamente en el kilómetro 350 de la ruta BR-163.
Los oficiales ordenaron la detención de un camión Scania de color amarillo que arrastraba un semirremolque.
Al ser abordado por las autoridades, el conductor —un hombre de 34 años— mostró una aparente tranquilidad respaldada por la documentación fiscal que llevaba consigo.
Según los papeles presentados y su declaración inicial, el enorme vehículo transportaba una carga lícita de granos de maíz, la cual había sido cargada ya en suelo brasileño y tenía como destino final la localidad de Videira, en el estado de Santa Catarina.
DROGA A LA VISTA
A pesar de que los documentos estaban en regla, el olfato y la experiencia de los agentes de la PRF los llevaron a realizar una inspección física detallada en la bodega de carga del semirremolque.
Bastó con remover las lonas protectores para que la fachada agrícola se desmoronara por completo.
Directamente depositados sobre los miles de granos de maíz, sin mayor esfuerzo de ocultamiento profundo, se encontraban decenas de fardos negros y cintados que contenían el cargamento ilícito. Tras el pesaje oficial, las autoridades confirmaron el volumen de lo incautado:
4.023 kilogramos de marihuana prensada.
1.397 gramos de hachís (un derivado de la planta con alta concentración de THC).
El conductor fue detenido en flagrante delito bajo los cargos de tráfico internacional de drogas y puesto a disposición de la Justicia Federal junto con el camión, los granos y el estupefaciente.
UNA MAREA DIFÍCIL DE CONTENER
Este cargamento, valuado en millones de dólares en el mercado negro brasileño, es solo una pieza de un rompecabezas mucho más grande. La facilidad con la que se colocaron más de cuatro toneladas de droga expone la audacia de los grupos criminales, que asumen la pérdida de grandes volúmenes como parte de los «costos operativos» en una frontera donde la oferta de marihuana paraguaya sigue encontrando una demanda insaciable en los grandes centros urbanos del Brasil.











