La denominada “pareja imperial” del contrabando hizo una demostración de cómo una actividad ilegal puede dar una vida de ostentación. Pero para esto se necesita tener impunidad y eso lo muestran Norma Espínola y su esposo Alberto, Beto-í. Mostrando un desprecio hacia las leyes nacionales, y a través de las redes sociales exhibieron la camioneta de paquete que le regalaron a su hija de 16 años, que es menor, y no puede conducir. Para coronar, la “patrona” quiere ser concejal.
En la ciudad de Presidente Franco, la opulencia de una familia ha vuelto a encender las alarmas de la comunidad. Norma Espínola Roa y su esposo, Alberto, conocido popularmente en el submundo del contrabando como “Beto-í”, conocidos como la “pareja imperial del contrabando”, protagonizaron recientemente una fiesta de cumpleaños que ha desatado indignación.

La celebración, realizada con un nivel de derroche inusual, fue organizada para conmemorar los 16 años de su hija mayor.
El evento no solo se destacó por sus excesos, sino por el polémico regalo entregado a la menor: una camioneta cero kilómetros, un vehículo de alta gama que ha sido el centro de las críticas por el mensaje que envía sobre el origen de los recursos de esta familia.
La trayectoria de la pareja es un secreto a voces en la frontera. Norma Espínola y “Beto-í” han construido un estilo de vida basado, según denuncias recurrentes, en el ingreso de mercaderías de contrabando desde la Argentina.
El poder económico alcanzado por la pareja del contrabando ha sido tal que, en años anteriores, han llegado a operar un puerto clandestino en la zona de la península, burlando los controles estatales y consolidando una estructura que, según denuncian los comerciantes locales, atenta contra la economía formal.
Esto es lo que logra el contrabando: deja millonarios a unos pocos mientras hunde a muchos otros que intentan trabajar dentro de la legalidad”, comentan vecinos del distrito, quienes ven con preocupación cómo la impunidad parece rodear a este clan.
FARRAS y POLÍTICA
Lo que más cuestiona la ciudadanía franqueña es la reciente incursión de Norma Espínola, la “patrona” del contrabando en la política local. Norma Espínola Roa es precandidata a ocupar una banca en la Junta Municipal de Presidente Franco.
Este proyecto electoral se presenta bajo un manto de cuestionamientos, ya que existen dudas de qué intereses defenderá quien, según los antecedentes, ha conseguido todo el dinero que tiene al margen de las leyes nacionales.
La ostentación exhibida en la fiesta de la joven, donde el derroche fue la nota principal, es, para muchos, una bofetada a los trabajadores que sufren la competencia desleal de los productos que ingresan de manera ilícita.
La comunidad franqueña observa ahora con atención si los organismos de control tomarán cartas en el asunto ante la exposición pública de esta familia y si el historial de actividades ilegales será un impedimento real para las aspiraciones políticas de la «patrona» del contrabando en la zona.











