Dos vehículos con matrículas brasileñas fueron incautados en Brasil y, en su interior, las autoridades encontraron una importante carga de vapeadores de origen chino y medicamentos conocidos como “adelgazantes milagrosos”. Toda la mercadería habría sido introducida de contrabando desde Ciudad del Este.
El operativo, realizado por la Policía Rodoviaria Federal (PRF), derivó en la detención de varias personas y volvió a exponer el descontrol existente en torno a la comercialización ilegal de tirzepatida y cigarrillos electrónicos en la zona de frontera.
En un nuevo golpe al contrabando fronterizo, agentes de la PRF decomisaron un importante cargamento de cigarrillos electrónicos y medicamentos para la pérdida de peso, cuya comercialización está prohibida en territorio brasileño. Las mercancías eran transportadas en dos vehículos particulares.
Tras la inspección de los rodados, los ocupantes fueron detenidos en flagrancia. Sin embargo, hasta el momento, las autoridades brasileñas mantienen en reserva la identidad de los sospechosos.
Descontrol de vapeadores chinos
La incautación vuelve a poner en evidencia el intenso tráfico de cigarrillos electrónicos o vapeadores en la Triple Frontera. De acuerdo con datos recabados por autoridades y sectores comerciales, estos dispositivos ingresan ilegalmente desde China al Paraguay.
Posteriormente, son distribuidos sin mayores restricciones en comercios de Ciudad del Este, desde donde redes de contrabando los trasladan hacia el mercado brasileño. Fuentes vinculadas al sector afirman que existe un “total descontrol” por parte de los organismos de fiscalización sobre la venta y distribución de estos productos.
Tirzepatida: un negocio que mueve US$ 400 millones
Además de los vapeadores, preocupa el creciente tráfico de medicamentos elaborados a base de tirzepatida, utilizados para tratamientos de pérdida de peso y popularizados como “adelgazantes milagrosos”.
El negocio ilegal de estas sustancias registra un crecimiento acelerado en la frontera. Proyecciones del sector estiman que el comercio clandestino de tirzepatida podría mover este año alrededor de 400 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los mercados negros más lucrativos y peligrosos de la Triple Frontera.












