Las avenidas San Blas y Monseñor Rodríguez, paralelas a la Ruta Py 02, en el tramo entre el km 10 y km 4,5, están en pésimas condiciones, llenas de baches y sin la adecuada señalización. El mantenimiento de estas dos arterias es responsabilidad del consorcio Tapé Porá, concesionaria de la Ruta Py 02. Pese a que cobra uno de los peajes más caros del país, no está manteniendo en buenas condiciones las dos mencionadas vías.
Mientras el Consorcio Tape Porã mantiene uno de los peajes más costosos del país, las avenidas colectoras que flanquean la Ruta PY02 se encuentran en un estado deplorable. Los baches, la falta de señalización y el agua estancada definen el paisaje cotidiano entre los kilómetros 4 y 9.
CONTRASTE COSTOSO
Circular por las avenidas San Blas y Monseñor Rodríguez se ha convertido en una carrera de obstáculos para miles de conductores. A pesar de que la concesión del consorcio se extiende hasta el km 4,5 e incluye explícitamente el mantenimiento de estas arterias, la realidad en el asfalto cuenta una historia de desidia.
La indignación ciudadana crece al considerar el factor económico: Tape Porã percibe una tarifa de 19.000 guaraníes por vehículos livianos, uno de los peajes más elevados del territorio nacional.
Sin embargo, este flujo de ingresos no se refleja en la infraestructura de las vías urbanas que conectan con el centro comercial de la capital del Alto Paraná.

Puntos críticos y «trampas» de agua.
El deterioro es especialmente grave en la zona del km 8, un sector estratégico donde operan importantes centros comerciales y hoteles de cadenas internacionales.
En este punto, los «cráteres» no solo dificultan el tránsito, sino que acumulan agua de lluvia, ocultando la profundidad de los pozos y convirtiéndolos en trampas peligrosas para los amortiguadores y la seguridad vial.
«Es una vergüenza que, siendo la cara de entrada a la zona comercial, tengamos calles que parecen bombardeadas», reclamó un conductor local.
El mal estado del asfalto genera un efecto dominó de problemas:
Caos vehicular: Los conductores deben realizar maniobras bruscas para esquivar baches, aumentando el riesgo de colisiones.
Daños mecánicos: El costo del mantenimiento de los vehículos recae directamente en el ciudadano.
Mala imagen turística: El estado de abandono frente a hoteles de renombre afecta la percepción de quienes visitan la ciudad por negocios o turismo.
Hasta el momento, la señalización es casi inexistente y las reparaciones de fondo brillan por su ausencia. Los frentistas y usuarios exigen que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) fiscalice el cumplimiento del contrato de concesión, exigiendo que Tape Porã devuelva en obras la millonaria recaudación que obtiene diariamente en las cabinas de peaje.









