MINGA GUAZÚ. Lo que debía ser el centro penitenciario más riguroso del país se encuentra en el ojo de la tormenta tras la filtración de nuevas imágenes que exponen un preocupante esquema de permisividad. Las fotografías muestran a internos de alta peligrosidad compartiendo asados y momentos de distensión con funcionarios públicos, desatando una crisis de credibilidad en el Centro de Reinserción Social de Minga Guazú.
Uno de los protagonistas de las imágenes es Adelio Adalberto Gómez Benítez, condenado a 30 años de prisión, a quien se observa sentado a la mesa compartiendo alimentos con funcionarias identificadas como Olga Ávalos y Mirian Saucedo, además de otros empleados estatales. Este escenario de «camaradería» contradice totalmente el régimen de máxima seguridad que, en teoría, debería regir en el penal.
El escándalo se profundiza al revelarse que la abogada Olga Ávalos mantendría una relación sentimental con Andrés Jaramillo, un ciudadano colombiano condenado a 13 años por narcotráfico. Según las denuncias, el trato preferencial es tal que existirían permisos irregulares para encuentros personales, lo que configura un grave conflicto de intereses y una burla a los protocolos de seguridad.
Aunque la interventora Lourdes Nelsi Centurión ordenó el aislamiento de Gómez Benítez y de Miguel Ángel Insfrán, alias “Tío Rico”, la medida es considerada por la opinión pública como una reacción tardía. Hasta el momento, el ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, no ha emitido sanciones contundentes contra el personal involucrado, alimentando las sospechas de que estos privilegios no son hechos aislados, sino parte de una estructura permisiva que impera dentro del recinto.











