Un incendio de gran magnitud consumió gran parte de una gomería en el barrio Ciudad Nueva, zona del km 7 de Ciudad del Este, durante la tarde de este viernes 1 de mayo, dejando en evidencia el grave peligro que representa la acumulación irregular de neumáticos ya sean nuevos o viejos. El siniestro, además de los cuantiosos daños materiales, generó una densa humareda negra que reavivó las críticas hacia la escasa fiscalización municipal sobre estos establecimientos. Hubo una tremenda polución ambiental.
El hecho se registró alrededor de las 17:00 horas en el local denominado “Gomería C & F”, propiedad de Eusebio Areco Paredes (40), ubicado sobre la calle 2.000, a escasos 100 metros de la concurrida avenida Julio César Riquelme.
Según el informe de la comisaría 2ª, los agentes acudieron al sitio tras una alerta del sistema 911. Al llegar, varias dotaciones de bomberos voluntarios ya se encontraban trabajando intensamente para evitar que el fuego se propagara a viviendas colindantes.
El propietario manifestó que las llamas se habrían originado a causa de un presunto cortocircuito en el interior del establecimiento. Debido a la naturaleza altamente inflamable del material almacenado, el fuego se expandió con rapidez, destruyendo herramientas, infraestructura y una gran cantidad de cubiertas.

PELIGRO AMBIENTAL
Y FALTA DE CONTROL
Más allá de las pérdidas económicas, que fueron consideradas como cuantiosas, el evento puso el foco en un problema recurrente en la capital del Alto Paraná: la acumulación de neumáticos viejos sin mínimas medidas de seguridad ni sistemas contra incendios.
La combustión de estos materiales derivó en una severa polución ambiental, visible desde varios puntos de la ciudad. Vecinos y referentes del área señalaron la aparente inacción de la Dirección de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Ciudad del Este, que no estaría realizando los controles pertinentes para regular el manejo de estos residuos en las gomerías locales.
Afortunadamente, el reporte oficial confirma que no se registraron personas heridas ni víctimas que lamentar.










