Dos incautaciones de gran envergadura en menos de una semana en territorio brasileño exponen la vulnerabilidad de la frontera entre Ciudad del Este y Foz de Yguazú, mientras las autoridades paraguayas mantienen un silencio cómplice. El jueves 23 incautaron 133 kilos de cocaína y detuvieron a un paraguayo. Este domingo 26 cayo otra carga de droga. Fueron más de 2,5 toneladas de marihuana, un brasileño fue detenido. Ambas cargas salieron de Ciudad del Este, pasando por Foz, de acuerdo a los detenidos y las fuerzas de seguridad del vecino país. Que se hace en suelo paraguayo.
La frontera entre Paraguay y Brasil, específicamente el eje que une Ciudad del Este con Foz de Yguazú, se ha consolidado nuevamente como un punto neurálgico para el tráfico de drogas a gran escala. En los últimos siete días, las fuerzas de seguridad del Estado de Paraná, Brasil, han logrado interceptar cargamentos significativos, revelando un patrón operativo que parece ser ignorado o evadido por la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) y los agentes de narcóticos de la Policía Nacional de Paraguay.
Golpe al narcotráfico en la ruta BR-277
La última acción se registró este domingo 26 de abril. Agentes de la Policía Rodoviaria Federal (PRF), el Batallón de Policía de Frontera (BPFron) y la Policía Federal (PF) incautaron un total de 2.580 kilos de marihuana en la carretera BR-277, a la altura de Guarapuava, en la región central del estado de Paraná.
El procedimiento se originó gracias a la pericia de los agentes durante un control de rutina. El conductor de un camión, un ciudadano paraguayo de 41 años, mostró un marcado nerviosismo y brindó respuestas incoherentes sobre el origen y destino de su carga, lo que despertó las sospechas de los intervinientes. Al inspeccionar el vehículo, encontraron la droga oculta en la caja del rodado.

El detenido confesó ante las autoridades que había recogido la carga en Foz de Yguazú, tras haber ingresado desde Ciudad del Este, y que su destino final era Curitiba, capital del estado de Paraná. El caso quedó bajo la órbita de la Fuerza Integrada de Lucha contra el Crimen Organizado en Paraná (FICCO/PR).
Una constante preocupante.
Este suceso no es un hecho aislado. Apenas tres días antes, el jueves 23 de abril, las autoridades brasileñas ya habían logrado la incautación de 133 kilos de cocaína, deteniendo a otro camionero de nacionalidad paraguaya que seguía la misma ruta: salida desde Ciudad del Este, tránsito por Foz de Yguazú y destino a Curitiba.
La frecuencia y el volumen de las incautaciones en suelo brasileño contrastan drásticamente con el aparente «nulo resultado» o la inacción manifiesta de las fuerzas paraguayas en la zona de frontera.
A pesar de que los cargamentos atraviesan el Puente de la Amistad o los pasos aduaneros sin ser detectados por los controles paraguayos, ni la SENAD ni el Departamento de Narcóticos de la Policía Nacional han reportado operaciones exitosas que impidan la salida de estas drogas. Esta falta de efectividad pone sobre la mesa interrogantes sobre la porosidad de los controles locales y la posible existencia de complicidades que facilitan el flujo constante de sustancias ilícitas hacia el mercado brasileño.
Mientras en Brasil se celebra la desarticulación de estos envíos, en Paraguay el silencio institucional sigue siendo la respuesta ante un corredor de tráfico que mueve toneladas de droga ante la vista de todos.










