La discusión por el reajuste del salario mínimo vuelve a estirarse en el tiempo y, una vez más, la mesa de negociación no logra acercar posiciones. Ayer miércoles se desarrolló la cuarta reunión de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasam), en un clima donde el consenso todavía no aparece y el reloj avanza hacia la definición final.
En el encuentro participaron la ministra de Trabajo, Mónica Recalde; el viceministro César Segovia, junto a representantes del sector sindical y empresarial, en el marco del diálogo tripartito que busca definir el nuevo salario mínimo.
Las autoridades del área laboral señalaron que el proceso ya ingresó en su etapa decisiva y que se espera una propuesta definida en la primera quincena de junio. Sin embargo, reconocieron que, de no existir acuerdo, se deberán elevar posiciones diferenciadas al Poder Ejecutivo para su resolución final.
Mientras tanto, los sindicatos insisten en que el debate debe centrarse en el impacto real del costo de vida. El sector obrero volvió a plantear un reajuste del 20%, equivalente a G. 647.000, reclamando definiciones concretas ante lo que consideran una pérdida constante del poder adquisitivo.
Del otro lado, los empresarios mantienen su postura de que cualquier ajuste debe regirse estrictamente por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Banco Central del Paraguay, defendiendo el criterio técnico como base para preservar la estabilidad económica.
Conasam aguarda ahora los datos de inflación del mes de mayo, que serán remitidos por el BCP, insumo clave para la próxima reunión prevista la semana entrante. Con ello, la negociación entra en su fase final, aunque por ahora el acuerdo sigue sin aparecer y el tiempo continúa jugando en contra de una definición.











