La semana pasada se incautó un lote de perfumes “Lattafa” falsificados. Fue del local de Imperio Parfum, en la galería Jebai Center. Pero el volumen decomisado es poquísimo en relación a los que ingresan al país y que son abiertamente comercializados en la zona comercial de Ciudad del Este. En la misma galería donde se hizo el procedimiento se vende libremente dicha marca. Son perfumes árabes, hechos en China. El esquema es grande, mueve millones, y al parecer hay un sistema de protección contra la piratería.

El auge global de la perfumería árabe tiene su reverso oscuro en el submundo de la piratería internacional, y Ciudad del Este vuelve a quedar en el centro del mapa de distribución.
Una de las marcas preferidas es “Lattafa”, que vienen masivamente de China y son comercializadas en Ciudad del Este. La incautación realizada la semana pasada es un poroto en relación al volumen que entra y que vende.
Hay todo un esquema de protección, y quienes lucran con este negocio de piratería. Una verdadera mafia.
Para recordar, en un megaoperativo aduanero se frenó el ingreso de más de 32.000 fragancias réplica.
El cargamento, valuado en más de 3 millones de dólares, carecía de los sellos de autenticidad y pretendía inundar el mercado fronterizo.
Un meticuloso trabajo de investigación e inteligencia criminal logró interceptar un descomunal contrabando de perfumes falsificados, con especial foco en la popular marca Lattafa, una de las firmas árabes más codiciadas y clonadas del momento.
El procedimiento, ejecutado por funcionarios de la División Control de Cargas de la Dirección Nacional de Aduanas, culminó con la incautación de 32.256 unidades de perfumes en presunta infracción marcaria.
El valor de lo incautado en el mercado negro supera la escalofriante cifra de 3.217.044 dólares.
LA RUTA DEL ENGAÑO: DE NINGBO A LA TRIPLE FRONTERA

Los investigadores ya venían siguiendo una serie de «parámetros de riesgo» en las operaciones de comercio exterior.
El hilo conductor los llevó a inspeccionar un contenedor proveniente del Puerto de Ningbo, China, que arribó a bordo de un buque de bandera de Singapur.
Si bien el cargamento fue retenido inicialmente en el Puerto de Montevideo en tránsito, el destino final de esta clase de mercancía clonada es abastecer el circuito comercial de Ciudad del Este, donde la demanda de perfumes árabes a bajo costo se ha disparado en los últimos meses.
Al abrir los 791 bultos declarados, las sospechas se confirmaron: 553 cajas contenían miles de fragancias que simulaban burdamente ser de las prestigiosas marcas «LATTAFA» y «ARMAF».
El detalle de la estafa: Los perfumes árabes originales de Lattafa se caracterizan por un estándar de lujo extremo: cajas con logos impresos en alta definición, un holograma de seguridad tridimensional único en su empaque y la marca labrada en la base del frasco. Ninguna de estas réplicas chinas contaba con estas medidas. Además, el manifiesto de carga delataba el fraude: la mercadería no provenía de los Emiratos Árabes Unidos, sino del gigante asiático.
UN PELIGRO INVISIBLE PARA LA SALUD
Más allá del millonario fraude marcario y la evasión fiscal, las autoridades encendieron las alarmas por el riesgo sanitario que implica este cargamento para los consumidores de la región.
A diferencia de los laboratorios regulados de Lattafa en Dubái, las réplicas incautadas son elaboradas con materias primas de bajísimo costo, sin supervisiones ni normas de calidad.
La manipulación y el uso de estos perfumes falsificados pueden provocar:
Graves alergias y lesiones cutáneas (quemaduras químicas).
Intoxicaciones y daños al sistema nervioso por fijadores prohibidos.
Problemas respiratorios y severos desbalances hormonales.











