Las tradicionales fiestas de San Juan atraviesan una temporada difícil en varios puntos del país, donde organizadores y vendedores de comidas típicas aseguran que las ventas registran una importante disminución en comparación con años anteriores.
Los comerciantes señalan que productos emblemáticos como la pajagua mascada, mbejú, pastel mandi’o, chicharõ trenzado y butifarra ya no generan el mismo movimiento que en ediciones pasadas, afectando directamente los ingresos de cientos de familias que cada año apuestan por esta actividad.
Entre las explicaciones que circulan entre feriantes y organizadores aparece una llamativa teoría: el creciente uso de medicamentos para la pérdida de peso, como Ozempic y la tirzepatida, que estarían modificando los hábitos alimenticios de una parte de la población.
Según los vendedores, cada vez más personas manifiestan estar siguiendo dietas estrictas o programas de reducción de peso, evitando el consumo de alimentos con alto contenido calórico y grasas, características habituales de muchas de las comidas típicas ofrecidas durante las celebraciones de San Juan.
No obstante, especialistas sostienen que la disminución en las ventas podría responder a múltiples factores, entre ellos la situación económica, la pérdida del poder adquisitivo, los cambios en los hábitos de consumo y una mayor preocupación por la alimentación saludable.
Mientras continúa el debate, los feriantes coinciden en una preocupación común: mantener viva una de las tradiciones culturales más arraigadas del Paraguay en un contexto donde las costumbres alimentarias parecen estar cambiando rápidamente.










