CASCAVEL, Brasil. Distante a unos 130 kilómetros de Ciudad del Este y en una demostración de magnitud gastronómica y fervor comunitario, la tradicional «Festa do Trabalhador» en el Oeste de Paraná volvió a posicionarse ayer 1 de mayo como el mayor asado «fogo de chão» del mundo. Con el Seminário São José como escenario, la organización preparó 17 toneladas de carne, incluyendo 600 costillares asados lentamente, para recibir a una multitud que superó los 25.000 visitantes.

El evento, que ostenta un título en el Guinness World Records desde 2017, inició su logística en la madrugada del viernes. A las 05:30 se encendieron las llamas que cocinaron toneladas de proteína, acompañadas por una infraestructura que incluyó 1,5 toneladas de sal gruesa, una tonelada de mandioca y miles de guarniciones. La escala de la celebración obligó este año a ampliar la capacidad para comensales sentados y a optimizar el sistema de drive-thru para atender la alta demanda.

Más allá del impacto culinario, la festividad honró su esencia religiosa con una misa en homenaje a San José Obrero. El encuentro no solo dinamiza el turismo en la región fronteriza, atrayendo a comensales de toda la zona —incluyendo visitantes de la vecina Ciudad del Este—, sino que reafirma la identidad cultural del sur brasileño. La jornada cerró con un balance positivo, consolidando la integración regional a través de la fe y la solidaridad comunitaria.










