El cargamento de fusiles de asalto de uso restringido, valuado en aproximadamente 200.000 dólares en el mercado negro, que fue interceptado, sería entregado a facciones criminales que operan en Brasil. De acuerdo con las inscripciones y escudos hallados en las culatas del armamento, la mercancía proviene de España y, según los indicios preliminares, parte del lote habría pertenecido en el pasado a la Guardia Civil de dicho país.
El lote decomisado está integrado por fusiles FA CETME de calibre 7,62 mm, armas de alto poder de fuego y amplio alcance diseñadas originalmente para uso militar por el Centro de Estudios Técnicos de Materiales Especiales de España. Informes de inteligencia revelan que en el mercado ilegal brasileño cada uno de estos fusiles alcanza un valor comercial cercano a los 10.000 dólares.
Las investigaciones confirman que este operativo interrumpió el tercer traslado concretado por la misma organización delictiva, la cual empleaba un idéntico modus operandi para movilizar volúmenes similares de armas largas hacia el crimen organizado en la región.











