La concejal rastrera, Valeria Romero, pareja del exintendente Miguel Prieto Vallejos, rajado por corrupto, llevó regalitos a la escuela San Antonio del barrio con el mismo nombre. Los alumnos fueron obligados a rendir pleitesía a la “honorable y hermosa” rastrera. No hay duda de que la “caridad” en realidad tiene objetivo proselitista y la utilización de los niños para pedir votos, y esto es ILEGAL.
Una ola de indignación y rechazo generalizado se ha desatado entre los padres de familia de la Escuela Básica n.º 3743 San Antonio, ubicada en el barrio del mismo nombre. La molestia surge tras denunciarse que los alumnos fueron presuntamente utilizados para rendir pleitesía y hacer campaña política a favor de la cuestionada concejal municipal, Valeria Romero.
Romero, quien actualmente es pareja del exintendente Miguel Prieto Vallejos, se encuentra en plena campaña proselitista con la intención de mantener su banca en la Junta Municipal.
LOS CUESTIONAMIENTOS:

Agradecimientos forzados: Los niños de la institución fueron obligados a sostener y exhibir carteles de agradecimiento dirigidos a la legisladora local durante la entrega de unos donativos.
«Culto» a la figura pública: Padres de familia calificaron el hecho como un «culto a la personalidad» de la concejal, criticando duramente que se utilicen menores de edad para lavar la imagen de figuras políticas.
Líneas discursivas impuestas: Según los testimonios, una de las menores de edad fue explícitamente instruida para referirse a Romero ante el público como una «honorable y hermosa concejal».
Denuncia por CORRUPCIÓN CAJONEADA: Cabe destacar que la concejal Valeria Romero cuenta actualmente con una denuncia penal documentada ante el Ministerio Público por presuntos hechos de corrupción, lo que intensifica el malestar de la comunidad educativa al ver la vulneración de los derechos de los estudiantes dentro de un recinto escolar.
DONATIVOS CON TRASFONDO ELECTORAL
Los denunciantes lamentan que las necesidades de la escuela pública sean instrumentalizadas para el beneficio propio de las autoridades de turno. Aseguran que los donativos entregados por Romero no son un acto de beneficencia genuino, sino parte de una estrategia política de financiamiento de campaña electoral a costa de la dignidad de los alumnos.











