Los contratos de concesión para la recolección y disposición final de residuos vencieron formalmente en abril de 2024. Sin un nuevo proceso de licitación transparente, las empresas concesionarias Tecnología del Sur (Tecsul) o Tecnolimpia y Horizonte, Gestión Ambiental, sin operando en qué condiciones. Mientras los vecinos conviven con basurales en cada esquina. Los principales responsables son Miguel Prieto Vallejos, exintendente destituido por corrupto; y Dani Pereira Mujica, exintendente y actual candidato a la reelección. ¿Qué esconden de la ciudadanía?
La capital del Alto Paraná enfrenta una de sus crisis ambientales más complejas de los últimos años. Todo debido a la falta de transparencia en el manejo de la municipalidad que está a cargo del Clan Prieto desde 2019.
A diario, las avenidas y los paseos centrales de las mismas, tanto en el microcentro como en los barrios residenciales y periféricos, se ven desbordados por montículos de residuos domésticos y comerciales que permanecen durante días sin ser retirados.
Los principales responsables de esta crisis con la basura son Miguel Prieto Vallejos, exintendente destituido por corrupto, y su exasesor, Dani Pereira Mujica. Este último asumió como intendente en reemplazo de su “patrón”; y ahora busca la reelección.
Detrás del mal olor y la contaminación visual que irritan a la ciudadanía, existe una nebulosa administrativa: el vínculo contractual con las empresas concesionarias venció oficialmente en 2024 y la Comuna mantiene un silencio sepulcral sobre cómo opera actualmente el servicio.
No hay registros sobre un proceso de licitación. Y legalmente ya no se podía hacer una extensión del contrato, porque ya se hizo.

EL SERVICIO «A MEDIAS» Y LA INDIGNACIÓN POPULAR
Las quejas de los contribuyentes son generalizadas. En sectores populosos como San José, Área 1, Áreas 3 y 4, barrio Obrero, Fátima, Ciudad Nueva, Pablo Rojas, Don Bosco, la zona del Mercado de Abasto y múltiples barrios periféricos, las frecuencias de paso de los camiones recolectores se han vuelto impredecibles.
Vecinos reportan que las empresas prestatarias operan con un parque automotor visiblemente insuficiente y diezmado, llegando a desplegar apenas unos pocos camiones compactadores para atender a una urbe de más de 300.000 habitantes.
ESTA OPERATIVIDAD A MEDIA MARCHA GENERA:
Microbasurales clandestinos: Esquinas y terrenos baldíos convertidos en vertederos improvisados.
Riesgo sanitario: Alimañas, proliferación de vectores y olores fétidos en zonas comerciales y residenciales.
Cobro por un servicio deficiente: A pesar de las fallas sistemáticas, la facturación al ciudadano no se interrumpe, alimentando la indignación social.
ANTECEDENTES CONTRACTUALES: UN ORIGEN QUE SE REMONTA A 2009
Para entender la raíz del problema, es necesario reconstruir el historial legal de la basura en la ciudad, marcado por concesiones de larga duración y adendas cuestionadas:
| Fecha | Detalle contractual | |
| Contrato Original | Marzo de 2009 | La administración municipal de la entonces intendenta Sandra McLeod firmó el contrato de concesión original para recolección, barrido y transporte de residuos sólidos con firmas privadas (como Tecnología del Sur S.A. / Tecsul – Tecnolimpia) por un plazo inicial de 10 años. |
| Prórroga y Adendas | Noviembre de 2015 | Se establecieron prórrogas y reordenamientos en las áreas de cobertura, extendiendo la vigencia de las concesiones hasta el año 2024. |
| Repartición de Zonas | Histórico | El servicio quedó dividido entre empresas como Tecsul/Tecnolimpia e Horizonte (Gestión Ambiental), encargadas de la recolección urbana y disposición final. |
| Vencimiento Formal | Abril de 2024 | Concluyó el plazo legal de concesión sin que la Comuna hubiese presentado una nueva licitación pública internacional o nacional a tiempo. |
EL LIMBO JURÍDICO: ¿BAJO QUÉ AMPARO OPERAN HOY?

Desde que expiraron los contratos vigentes en abril de 2024, la administración municipal de Ciudad del Este no ha informado sobre la habilitación de un nuevo pliego de bases y condiciones ni sobre una prórroga aprobada por la Junta Municipal.
Los concejales también se mantienen en silencio total sobre este grave problema.
No sabemos si hay un contrato de emergencia, una extensión tácita o bajo qué normativa estas empresas siguen prestando el servicio y haciendo cobros. «Hay una total opacidad sobre las condiciones financieras y operativas de esta continuidad», son voces de la ciudadanía y sectores críticos locales.
Este vacío de información pública deja abiertas graves interrogantes:
¿Con qué respaldo jurídico las concesionarias continúan operando en la vía pública?
¿Existen pólizas de seguro o garantías ambientales vigentes?
¿Por qué no se ha convocado a una licitación pública que permita la entrada de empresas con capacidad técnica adecuada para modernizar el sistema?
«SILENCIO SEPULCRAL» DE LA MUNICIPALIDAD
A pesar de las constantes manifestaciones de reclamo, publicaciones periodísticas e intervenciones en redes sociales, el Ejecutivo Municipal ha evitado abordar el tema con precisión técnica o transparencia administrativa. No se han presentado planes de contingencia institucional, ni se ha aclarado el estado real de la disposición final de las toneladas de desperdicios que la capital del Alto Paraná genera a diario.
Mientras la burocracia se mantiene congelada y las autoridades guardan silencio, la basura continúa acumulándose en las veredas. Ciudad del Este —portada comercial e industrial del país— sigue esperando una respuesta oficial que devuelva la limpieza a sus calles y la legalidad a un servicio público esencial.











