El agente fiscal Orlando David Quintana, en representación del Ministerio Público, obtuvo una condena de 2 años y 3 meses de pena privativa de libertad para el suboficial de Policía Fernando Llamas Ríos, acusado por el hecho punible de frustración de la ejecución y persecución penal, previsto y penado en el artículo 292, inciso 1°, del Código Penal. La causa deriva de la investigación del hurto de G. 4.750 millones de la bóveda de la Asociación de Trabajadores Cambistas de Ciudad del Este, ocurrido en febrero de 2024. Otros dos hombres están acusados como presuntos responsables del millonario hurto, mientras que otros siete procesados permanecen prófugos y fueron declarados en rebeldía por la Justicia.
Durante el juicio oral y público, que concluyó este jueves 30 de julio en el Poder Judicial de Ciudad del Este, la representación fiscal presentó diversas pruebas para acreditar la existencia del hecho punible atribuido a Llamas Ríos y su responsabilidad en las acciones investigadas. Tras valorar los elementos producidos durante el proceso, el Tribunal de Sentencia, integrado por los jueces Milciades Ovelar (presidente), Cinthia Garcete y Jorgelina Melgarejo, dictó el fallo condenatorio contra el agente del orden.
Según los antecedentes, en la madrugada del 4 de febrero de 2024, un grupo criminal ingresó ilícitamente al edificio de la Asociación de Trabajadores Cambistas de Ciudad del Este, ubicado en la avenida Monseñor Rodríguez y Boquerón, mediante un túnel construido hasta la zona de bóveda. Los autores cortaron el suministro eléctrico y la fibra óptica, bloquearon el sistema de cámaras de seguridad y violentaron las cajas de seguridad pertenecientes a más de 200 socios, de donde sustrajeron aproximadamente G. 4.750 millones, además de armas de fuego y otros objetos de valor.
La Fiscalía sostuvo que Fernando Llamas Ríos colaboró con la organización delictiva mediante acciones posteriores al hecho. Según la acusación, el 5 de febrero de 2024 se comunicó con su mecánico de confianza, y se trasladó hasta su taller, donde presuntamente solicitó la destrucción del furgón Citroën Jumper utilizado para el traslado de los objetos sustraídos desde la bóveda.
Posteriormente, el vehículo fue incendiado y abandonado el 7 de febrero de 2024 en una zona despoblada del km 16, lado Acaray, de Minga Guazú. Asimismo, la Fiscalía señaló que el acusado ocultó una camioneta Toyota Hilux, color plateado, que, conforme a imágenes de circuito cerrado, acompañó al furgón durante el traslado del botín.
Estos elementos, además de los registros de comunicaciones y otros datos obtenidos durante la investigación, fueron considerados por el Ministerio Público para sostener la acusación por frustración de la ejecución y persecución penal, que derivó en la condena del suboficial Fernando Llamas Ríos.











