La Policía Turística comandada por la comisario, Clara Silva, estaría dando protección a esquemas de contrabando y trafico de autos robados desde el Brasil. Todos deben pagar peajes para ingresar al país por el Puente de la Amistad. Pese a las evidencias contra la citada jefe policial, y sus subalternos, la misma sigue atornillada en el cargo porque es protegida del comandante de la Policía Nacional, Carlos Humberto Benítez.
La Policía Turística debería dar seguridad a los turistas en Ciudad del Este, pero esta misión no la cumplen. Los funcionarios policiales son parte de esquemas de coimas para dejar ingresar productos de contrabando desde el Brasil y proteger el ingreso de vehículos robados en territorio brasileño al paraguayo.
AHORA CDE divulgo un video donde claramente se como un funcionario policial a cargo de la comisario, Clara Silva, recibe dinero de un pasero que esta saliendo del recinto portuario del Puente de la Amista. Es el cobro de un peaje al contrabando.
VEAN EL VIDEO:
En las imágenes del video que le mostramos arriba, se puede ver en forma clara cómo el funcionario de la Policía Nacional de la división de Turismo pasa la mano al pasero que está saliendo del predio de la Administración Nacional de Navegación de Puertos (ANNP).
Recibe el dinero y después le pasa a su compañera que está allí para que guarde la plata. Esto demuestra que el esquema de cobro de “peaje” a los paseros es algo organizado, y de la rosca todos participan.
Los paseros son las personas que meten mercaderías desde el Brasil, en un 99,9% de contrabando. Y al salir del recinto portuario, pasan su parte a los funcionarios policiales, por lo que se puede ver en las imágenes.
Sin embargo, es muy llamativo que efectivos policías de Turismo estén allí apostados, atendiendo a que esa no es función de los mismos.
Ahora en el perfil Todo Noticia en Facebook se publico otro esquema protegido por la Policía Turística:
Alto Paraná se encuentra actualmente bajo el foco de una crisis de seguridad institucional tras una serie de hallazgos que exponen la fragilidad, o posible connivencia, en los controles fronterizos.
Diversas fuentes y procedimientos recientes han encendido las alarmas sobre el notable incremento en el ingreso de vehículos robados desde Brasil a través del Puente de la Amistad, un fenómeno que, según los datos recabados, ha mostrado un repunte estadístico coincidente con la llegada de la Comisaria Principal, Clara Silva, a la jefatura de la Policía Turística en Ciudad del Este.

Vehículos de alta gama, denunciados como robados en territorio brasileño, logran trasponer la frontera primaria sin enfrentar obstáculos significativos, para luego ser abandonados o recuperados en distintos puntos.
El punto de mayor quiebre institucional ocurrió con la detención del Subcomisario, Wilson Adán Insfrán Ojeda, en Minga Guazú.
El uniformado fue capturado tras una persecución mientras conducía una camioneta que había sido robada en Brasil apenas 48 horas antes.
Este suceso ha profundizado las sospechas sobre la infiltración de esquemas delictivos dentro del propio sistema de control policial. Los datos de geolocalización de varios vehículos recuperados confirman que el cruce por el Puente de la Amistad se realizó sin interrupciones, lo que sitúa a la administración de la zona primaria bajo una observación crítica.
Uno de los episodios más ilustrativos tuvo lugar en el barrio La Blanca, de CDE, donde una camioneta de lujo sustraída en Foz de Yguazú fue localizada con el motor aún en marcha y las luces encendidas. El rodado habría cruzado la zona de control frente a la vista de los efectivos de la Policía Turística sin ser interceptado en ningún momento.
En Hernandarias se produjo el hallazgo de una camioneta Ford Ranger bajo circunstancias similares, mientras que en Itakyry, un allanamiento derivó en la recuperación de una Toyota Fortuner vinculada incluso a un intento de homicidio.
Estos antecedentes refuerzan la hipótesis de la existencia de un grupo criminal organizado que opera con una libertad de movimiento y/o implicancia policial.
En el centro de las sospechas aparece de manera reiterada el nombre de la Comisaria Principal, Clara Silva. Según los datos que manejan los investigadores, el incremento de esta actividad ilícita coincide temporalmente con su gestión al frente de la Policía Turística.
A pesar de los cuestionamientos, informes internos señalan que Silva mantiene el respaldo absoluto del propio comandante de la Policía Nacional, el Comisario General Comandante Carlos Humberto Benítez, un factor que añade una capa de complejidad política y jerárquica a la situación. A este panorama se suma un conflicto judicial paralelo que ha revelado detalles comprometedores.
Un litigio entre la jefa policial y un comerciante del microcentro de CDE derivó en denuncias por amenazas y órdenes de restricción. Sin embargo, en el marco de estas disputas, surgieron datos sobre transferencias de dinero desde el entorno del empresario hacia la línea personal de la Comisaria.













