El mayor arsenal decomisado en la triple frontera se registró ayer miércoles 17 a 15 kilómetros del Puente de la Amistad. Pero todo el armamento no salió de Ciudad del Este, sino de la Argentina, de acuerdo a lo que informaron desde el Brasil. El procedimiento lo hicieron efectivos de la Policía Rodoviaria Federal. Todas las armas y municiones estaban en un camión.
La Policía Rodoviaria Federal (PRF) registró este miércoles 17 la mayor incautación de fusiles de la historia del organismo de seguridad al interceptar un camión que transportaba un auténtico arsenal en la BR-277, en Santa Terezinha de Itaipu, a 15 kilómetros del Puente de la Amistad.
En total, se retiraron de la circulación 41 armas de fuego, de las cuales 25 eran fusiles y 16 pistolas, además de más de cinco mil cartuchos y 127 cargadores. La carga estaba oculta en la cabina de un camión que había salido de Argentina con destino al estado de Minas Gerais, transportando insumos para pienso animal.
La interceptación tuvo lugar alrededor del mediodía. Durante el control, los agentes percibieron el nerviosismo del conductor, de 28 años. Al profundizar en la inspección, el propio conductor confesó que transportaba armas ocultas en el vehículo.
Tras desmontar y montar las piezas encontradas, los agentes contabilizaron 25 fusiles, 22 de calibre 5,56 y tres de calibre 7,65, además de 16 pistolas, de las cuales 14 eran de calibre 9 mm y dos de calibre .40.
También se incautaron 898 cartuchos de calibre 7,62, otros 4.150 cartuchos de calibre 9 mm y 127 cargadores.
Entre las armas se encontraban dos fusiles AK-47, un modelo ampliamente conocido por su uso en conflictos armados y frecuentemente asociado a organizaciones criminales debido a su gran potencia de fuego y resistencia.
Según la PRF, se trata de la mayor incautación de fusiles realizada hasta la fecha por la institución en todo el país, superando el récord anterior registrado en Río de Janeiro en 2020.
El conductor fue detenido in fraganti y trasladado a la comisaría de la Policía Federal en Foz de Yguazú. Se le imputará el delito de tráfico internacional de armas de fuego, cuya pena puede alcanzar los 16 años de prisión.
Este caso forma parte de las acciones del Programa «Brasil contra el Crimen Organizado», una iniciativa del Gobierno federal destinada a combatir las rutas de suministro de armas y a debilitar a las organizaciones criminales que operan en el país.









