El laboratorio de toxicología de la Universidad Estadual de Campinas, Brasil, analizó 5 marcas de tirzepatidas producidas por laboratorios paraguayos. Todos tienen el principio activo de la tirzepatida, pero no tienen la calidad y la seguridad para la salud. El análisis se hizo a pedido de Folha de São Paulo. Las ventas de estos productos están prohibidas en territorio brasileño. Pero no es el único problema con los “adelgazantes milagrosos”. Están siendo masivamente falsificados y vendidos en farmacias que pululan en la zona comercial de Ciudad del Este. Y el esquema de contrabando de los fármacos ya está siendo controlado por los grupos terroristas, como ser el PCC y CV.
ANÁLISIS DISPARO LA ALARMA
El periódico «Folha de São Paulo» encargó un estudio a los investigadores de la Unicamp para que analizaran muestras de las tirzepatidas producidas en Paraguay y que son las más vendidas en el mercado paralelo brasileño.
Según el periódico, «el estudio analizó la presencia, la concentración y la estructura molecular del principio activo de las muestras de los medicamentos Tirzedral, TG, Lipoless, Tirzec y Gluconex, producidos por los laboratorios paraguayos Catedral, Indufar, Eticos, Quimfa y Lasca, respectivamente». Estos medicamentos cuentan con un registro válido en Dinavisa, la agencia reguladora paraguaya, pero no en Anvisa del Brasil, por lo que no pueden comercializarse en Brasil.
El laboratorio de la Unicamp certificó que los medicamentos de Paraguay contenían tirzepatida, el mismo principio activo que Mounjaro. Sin embargo, el laboratorio no evaluó otros atributos esenciales para certificar el nivel de calidad, eficacia y seguridad de los productos, por lo que no hay garantía de que sean seguros para su uso.
Esto se debe a que identificar un componente no garantiza su seguridad, ya que la forma en que se ha producido, su estabilidad, pureza, condiciones de almacenamiento y otros datos técnicos que no han sido evaluados por la Unicamp son esenciales para certificar la seguridad y la eficacia de un medicamento.
Aunque el artículo de «Folha» dejó todo esto claro, el titular del periódico, en el que se afirmaba que se había encontrado el principio activo tirzepatida en los medicamentos, dio pie a la desinformación en las redes sociales, que posteriormente fue desmentida tanto por el laboratorio de la Unicamp como por la Anvisa.
RECHAZO MASIVO

La Sociedad Brasileña de Endocrinología y Metabología (SBEM), la Sociedad Brasileña de Diabetes (SBD) y la Asociación Brasileña para el Estudio de la Obesidad y el Síndrome Metabólico (Abeso) emitieron, en febrero del año pasado, un comunicado oficial en el que alertaban sobre el uso de medicamentos inyectables de origen dudoso para el tratamiento de la obesidad y la diabetes.
Según estas sociedades médicas, los compuestos originales de estos medicamentos presentan una gran complejidad tecnológica y requieren procesos de fabricación rigurosos que son difíciles de reproducir. Por ello, los profesionales recomiendan consumir únicamente los medicamentos que se vendan en farmacias autorizadas y que cuenten con el registro de la Anvisa.
FALSIFICACIÓN y CONTRABANDO

Pero el problema de la tirzepatida no se limita solo al campo de la salud. En Ciudad del Este están siendo masivamente falsificados y vendidos en farmacias que pululan en la zona comercial, ante la atenta mira de la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (DINAVISA) y del propio Ministerio de Salud.
Sugestivamente, los procesos de investigación por parte de la Policía Nacional y el Ministerio Público se estancan todos.
Mientras el contrabando desde el Paraguay hacia el Brasil ya está siendo manejado por los grupos terroristas, como ser el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), y esto lo afirman desde la propia Receita Federal y la Policía Federal del Brasil, quienes indican que el negocio de la tirzepatida ya está moviendo al menos 400 millones de dólares.
ANVISA ES CONTRA

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil emitió un comunicado donde dice que ES FALSA la información según la cual unas pruebas de laboratorio, hechas por la UNICAMP a pedido de «Folha de São Paulo», habrían demostrado la equivalencia de la tirzepatida de contrabando con los productos registrados en Brasil.
Para garantizar que un medicamento es equivalente a otro, se requieren pruebas específicas que aseguren concentraciones y características idénticas. Además, las pruebas deben evaluar si el medicamento actúa de la misma manera cuando se administra a una persona.
Para ello, es necesario evaluar cómo absorbe el organismo el producto, qué concentración alcanza en el torrente sanguíneo y cuánto tiempo tarda en eliminarse.
Para demostrar la equivalencia, es necesario que el estudio se realice en un centro de bioequivalencia acreditado, que tiene la responsabilidad de evaluar las fases clínicas, analíticas y estadísticas del estudio.











