El servicio deficiente, y hasta el abandono, está ahogando a Ciudad del Este en la basura. Las concesionarias Tecnolimpia S.A. (Tecnología del Sur-TECSUR SAE) y Horizonte, Gestión de Residuos, son las encargadas de recoger los residuos y llevarlos al vertedero municipal. El servicio es pésimo, cuando lo hacen. El resultado es la acumulación de desechos por todos lados. Esto ocurre ante la sugestiva desidia de la administración municipal a cargo del clan Prieto desde 2019.
La falta de recolección regular por parte de las empresas concesionadas ha convertido a Ciudad del Este en un basural a cielo abierto. Mientras en los barrios la frecuencia es casi nula, desde la Municipalidad reina un silencio absoluto.
Calles atestadas de desperdicios, olores insoportables y una constante amenaza a la salud pública. Esa es la postal cotidiana que hoy enfrentan los vecinos de Ciudad del Este, en diferentes sectores, y peor aún en los barrios periféricos.
Todo debido al deficiente servicio de recolección de residuos a cargo de las empresas concesionadas Tecnolimpia S.A. (Tecnología del Sur – Tecsur SAE) y Horizonte Gestión Ambiental S.A.

En la institución municipal guardan como secreto de Estado los documentos sobre el servicio de recolección y disposición de la basura, y el uso del vertedero municipal, que es otro problema.
De acuerdo a los datos de Tecnolimpia S.A., que es parte de Tecsur, Tecnología del Sur SAE, donde aparece como cabeza, es Miguel Antonio Cáceres. Mientras casi no hay datos sobre los dueños o representantes de Horizonte, Gestión Ambiental sería la misma empresa que es muy cuestionada por mal servicio en ciudades del departamento central.
Pese a los constantes reclamos de la ciudadanía, los residuos acumulados en la vía pública se han vuelto parte del paisaje tanto en las áreas comerciales como en los sectores residenciales, sin que existan sanciones o exigencias claras por parte de las autoridades locales.
MICROCENTRO EN ALERTA, BARRIOS EN EL OLVIDO
En la zona del microcentro y sus adyacencias, donde la actividad comercial no da tregua, el servicio apenas se cumple unas tres veces por semana, frecuencia insuficiente para el volumen de desechos que genera el corazón económico de la ciudad.
Sin embargo, el panorama se vuelve aún más crítico a medida que se avanza hacia la periferia. En los barrios de la ciudad, el control es prácticamente inexistente: la recolección se reduce a una o dos veces por semana y, en el peor de los casos, transcurren semanas enteras sin que los camiones recolectores aparezcan. Esta situación obliga a los pobladores a convivir entre bolsas rotas, moscas y alimañas.
SILENCIO MUNICIPAL

A la par de la ineficiencia empresarial, la ciudadanía apunta a la inacción de la Municipalidad de Ciudad del Este. Hasta el momento, desde la comuna predomina un silencio que los afectados califican como cómplice, dado que no se observan intervenciones ni fiscalizaciones severas para exigir el cumplimiento de los contratos de concesión.
Mientras el problema escala y la capital departamental corre el riesgo de transformarse en un inmenso vertedero, la comunidad exige una respuesta inmediata y medidas concretas que devuelvan el orden y la salubridad a las calles de la ciudad.











