La Policía Federal de Brasil desarticuló una banda que realizaba “servicios” a grupos, empresas y a personas para el contrabando de todo tipo de mercaderías, desde Ciudad del Este a Foz de Yguazú. Brasileños y comerciantes en Paraguay usan la logística del crimen. Inclusive realiza de dinero usando varios métodos, incluyendo el esquema de los cambistas.
La Policía Federal puso en marcha, realizó en la mañana del jueves 2, la Operación Lastro Oculto para desarticular una organización criminal sospechosa de dedicarse al contrabando y al desvío de mercancías procedentes de Paraguay, además de blanquear millones de reales obtenidos con actividades ilícitas.
La operación se llevó a cabo en Foz de Yguazú y tuvo como objetivo la estructura financiera del grupo.

En total, los agentes federales ejecutaron 11 órdenes de registro e incautación y una orden de prisión preventiva. La justicia también ordenó el bloqueo de cuentas bancarias y el embargo de bienes de los investigados, por un valor que supera los 35 millones de reales, unos 42.700 millones de guaraníes.
Las investigaciones se iniciaron a partir de las pruebas recabadas durante la Operación Janus, que investigaba una red de cambio de divisas ilegal. El análisis del teléfono móvil de uno de los investigados, señalado como cambista, reveló indicios de la existencia de una organización responsable de facilitar la entrada irregular de mercancías desde Paraguay a Brasil.
Según la Policía Federal, el grupo contaba con una estructura muy bien organizada y prestaba servicios tanto a clientes brasileños como a comerciantes de Ciudad del Este. Sus actividades incluían el almacenamiento de mercancías, la carga, el transporte terrestre y fluvial, la preparación de vehículos, el mantenimiento de puertos clandestinos y almacenes, además del control financiero y la realización de pagos paralelos.
Durante la investigación, los investigadores identificaron indicios sólidos de blanqueo de capitales. Según la Policía Federal, el patrimonio obtenido con las actividades delictivas se ocultaba mediante la compra de inmuebles, la adquisición de bienes, el uso de sociedades de tipo holding e incluso la construcción de un hotel en Foz.
Los implicados podrían responder por los delitos de organización criminal, blanqueo de capitales, desvío de mercancías y contrabando, según el grado de participación de cada uno de los investigados.
El nombre de la operación, «Lastro Oculto», hace referencia a la supuesta ausencia de origen lícito del patrimonio acumulado por los miembros de la red, que, según la investigación, se habría construido con recursos procedentes de actividades ilegales.










