La diputada liberocartista Roya Torres se impuso en las elecciones internas del Partido Liberal Radical Auténtico en Presidente Franco, convirtiéndose en la candidata oficial del PLRA a la intendencia del municipio de cara a las elecciones municipales del 4 de octubre. Sin embargo, la victoria llegó acompañada de cuestionamientos internos que ya sacuden las bases del partido opositor en la ciudad.
Torres, esposa del actual intendente Roque Godoy, consolida así un liderazgo que sus críticos califican más de herencia conyugal que de mérito propio. Su trayectoria como diputada es blanco frecuente de señalamientos dentro y fuera del partido: sus detractores la describen como una legisladora de bajo perfil, escasa productividad parlamentaria y alineamiento incondicional con el cartismo, en una postura que muchos dentro del propio liberalismo consideran una contradicción ideológica difícil de justificar ante el electorado.
El escándalo de fondo asoma por la conformación de la Junta Liberal de Representantes Auténticos. El concejal Simeón Duarte, figura del entorno de Torres, habría impulsado la inclusión de Albert Barreto como candidato a la presidencia de la JLRA, en una movida que sus propios compañeros de partido interpretan como un intento de copamiento interno ante la falta de cuadros propios. La jugada generó malestar y acusaciones de improvisación en un equipo que, según las voces críticas internas, ya no sabe cómo cubrir los espacios que él mismo dejó vacíos.
El panorama que se abre de cara a octubre es complejo para el liberalismo franqueño: una candidata cuestionada por su propia base, un partido con fricciones internas visibles y un electorado al que habrá que convencer con algo más que apellidos conocidos y maniobras de última hora. Las urnas de octubre dirán si Torres logra capitalizar el triunfo de hoy o si las grietas internas terminan pasando factura.











