Un conductor que triplicaba el límite legal de alcohol en sangre protagonizó un aparatoso accidente de tránsito en la madrugada de este viernes sobre la Avenida 11 de Setiembre y Carlos A. López, barrio Catedral de Ciudad del Este, provocando el vuelco de su propio vehículo y cuantiosos daños materiales en dos autos estacionados. Pese a la gravedad del hecho, el fiscal de turno ordenó su libre circulación y solo dispuso la incautación del vehículo.
El siniestro fue reportado al Sistema 911 a las 02:10 de la madrugada. Personal de la Móvil 10, bajo mando del Oficial 2.º Adriano Jara, acompañado del Suboficial Mayor Aldo Ortega y la Suboficial Liz González, se constituyó en el lugar y constató la magnitud del impacto. Un KIA Sportage azul, año 2005, chapa CED516, al mando de Francisco Fabián Florentín Acosta, de 47 años, circulaba sobre la Avenida 11 de Setiembre cuando embistió a un Nissan Almera gris, chapa ASZ116, que se encontraba estacionado, el cual a su vez fue empujado contra un Toyota Caldina verde, chapa AYL796, también estacionado. A raíz de la cadena de impactos, el KIA volcó, quedando sobre su lateral derecho sobre el asfalto.
Los Bomberos Voluntarios asistieron al conductor, quien milagrosamente salió ileso. Trasladado a la base de la Patrulla Caminera, el inspector Arturo Martínez le practicó la prueba de alcotest, arrojando un resultado de 0,922 mg/L, más del doble del límite máximo permitido de 0,40 mg/L establecido por la legislación paraguaya para conductores profesionales.
Lo que genera estupor es la decisión del Agente Fiscal de turno, quien, pese al resultado positivo de alcoholemia y los graves daños ocasionados, dispuso la libre circulación del imputado y únicamente ordenó la incautación del vehículo. Una resolución que, para muchos, refleja la impunidad con que se manejan ciertos casos de siniestralidad vial en el país, donde conducir ebrio y destrozar bienes ajenos puede quedar sin consecuencias inmediatas para el conductor.











