El concejal Federico González habría recibido beneficios concretos a cambio de su respaldo político a Pedro Acuña como intendente interino de Ciudad del Este, según denuncias que circulan con fuerza en el ambiente político de la ciudad. El legislador municipal, perteneciente a la oposición, habría dado quórum y votado a favor de Acuña en la sesión que consagró al nuevo jefe comunal, allanando el camino al movimiento Yo Creo en una maniobra que muchos califican de traición a sus propios electores.
La retribución no habría tardado en llegar. Fuentes consultadas señalan que, casi de inmediato tras la votación, fue asfaltada la calle frente al domicilio del propio González, en lo que se interpreta como un pago en especie difícil de ignorar. A ello se sumarían, según las mismas fuentes, otros beneficios económicos de difícil comprobación formal, entre los que se menciona la posibilidad de cupos laborales para allegados del concejal en la estructura municipal.
El episodio desnuda una práctica enquistada en la política local: los recursos públicos como moneda de cambio para garantizar lealtades y mayorías circunstanciales. Mientras vecinos de distintos barrios esperan años por obras básicas de infraestructura, un concejal habría visto asfaltada su calle en tiempo récord tras un voto estratégico.
Lo más llamativo es que González continúa en campaña activa buscando la reelección en su banca, apelando al voto ciudadano de quienes, según sus críticos, ya fueron sacrificados en el altar de sus intereses personales. La ciudadanía tiene la última palabra: en las urnas de octubre decidirá si premia o castiga este tipo de política del intercambio.











