El Observatorio del Ministerio Público reportó un preocupante aumento de denuncias relacionadas con pornografía relativa a niños y adolescentes en Paraguay, registrándose un total de 11.815 casos entre 2021 y abril de 2026. Las cifras reflejan el crecimiento de delitos cometidos mediante plataformas digitales y redes sociales, especialmente tras la pandemia, periodo en el que aumentó considerablemente el acceso de menores a dispositivos electrónicos e internet.
Según datos oficiales del Departamento de Estadísticas del Ministerio Público, durante el año 2021 ingresaron 2.796 denuncias. En 2022 se contabilizaron 1.859 casos, mientras que en 2023 fueron registradas 107 denuncias. Sin embargo, en 2024 se produjo un fuerte repunte, alcanzando 2.937 reportes, la cifra más alta del periodo analizado. En 2025 se registraron 2.462 denuncias y, solo hasta abril de este año, ya ingresaron 1.654 casos ante la Fiscalía.
Los departamentos con mayor cantidad de denuncias son Asunción, Central, Caaguazú, Itapúa y Alto Paraná, donde las investigaciones son derivadas principalmente a las Unidades Especializadas en Delitos Informáticos y Trata de Personas.
El informe también señala que diciembre, enero, marzo, abril, mayo y julio son los meses con mayor frecuencia de reportes relacionados con este tipo de hechos punibles.
La fiscal especializada en delitos informáticos, Irma Llano, advirtió que actualmente las principales formas de captación utilizadas por agresores sexuales se producen mediante videojuegos en línea y aplicaciones de mensajería. Explicó que, tras la pandemia, el acceso masivo a teléfonos celulares, computadoras y redes sociales facilitó el contacto entre adultos y menores de edad en entornos virtuales.
La agente fiscal alertó además sobre la importancia del control parental en el uso de dispositivos electrónicos, considerando que la falta de supervisión puede aumentar los riesgos para niños y adolescentes.
El Ministerio Público recordó que el delito de pornografía infantil incluye la producción, distribución, comercialización o difusión de material sexual que involucre a menores de edad. Asimismo, suele estar vinculado a otros hechos graves como abuso sexual infantil, coacción sexual, grooming, trata de personas, explotación sexual, extorsión y violencia.
Las autoridades también mencionaron varias señales de alerta, entre ellas cambios bruscos de conducta, aislamiento, temor excesivo al uso de dispositivos electrónicos, contactos secretos con adultos y recepción de regalos o dinero sin explicación.
Entre las recomendaciones difundidas figuran la supervisión responsable del uso de internet, promover educación digital acorde a la edad, fomentar espacios de confianza para que menores puedan denunciar situaciones incómodas y evitar la exposición irresponsable de imágenes de niños y adolescentes en redes sociales.
La legislación paraguaya contempla penas de hasta diez años de prisión para casos relacionados con pornografía relativa a niños y adolescentes, conforme a la Ley N.º 2861/06 y el artículo 140 de la Ley n.º 4439/11. Además, otras conductas vinculadas, como posesión de material ilícito, explotación sexual, proxenetismo o violación del deber de cuidado, también se encuentran severamente sancionadas por el Código Penal paraguayo.











