Se registra una masiva usurpación de los espacios verdes en Ciudad del Este. Esta nefasta practica comenzó en el régimen dictatorial de Stroessner, y ahora se reinició al amparo del Clan Prieto, que maneja la institución municipal. Tres empresas de origen brasileño están pisoteando los derechos de los ciudadanos paraguayos con complicidad con la comuna esteña donde el intendente de turno es el cuestionado, Dani Pereira Mujica. Pero esta vil ocupación se inició en la gestión de Miguel Prieto Vallejos, destituido del cargo de intendente por corrupto.

Bajo el amparo de dudosas autorizaciones municipales, empresas privadas de origen brasileña han ocupado paseos centrales en Ciudad del Este, destruyendo árboles nativos ante el sugestivo silencio del MOPC y Tape Porã.
Lo que debería ser un bien de dominio público para el esparcimiento o la protección ambiental, se ha convertido en el patio trasero de grandes empresas. La usurpación de los paseos centrales en la Ruta PY 02 y sus avenidas colectoras, San Blas y Monseñor Rodríguez, ha tomado dimensiones alarmantes, transformando áreas verdes en estacionamientos exclusivos bajo la mirada complaciente de las autoridades locales.
Esta práctica de privatización del espacio público no es nueva, pero sí se ha intensificado. Según los registros, las ocupaciones ganaron terreno durante la gestión del exintendente Miguel Prieto Vallejos, quien fue apartado del cargo bajo graves acusaciones de corrupción, y han encontrado continuidad en la actual administración municipal de Dani Pereira Mujica.
Pese al cambio de rostros en la Intendencia, la política de ceder lo que pertenece a la ciudadanía a intereses corporativos parece ser la regla de oro en la capital del Alto Paraná.
EN EL KM 6,5: CEMENTO SOBRE NATURALEZA
El epicentro de esta denuncia se sitúa en la zona del Km 6,5, donde tres firmas de capital brasileño han consolidado su avance sobre el dominio público.
Agrofértil: La firma construyó un amplio estacionamiento en el paseo central ubicado entre la Av. San Blas y la Ruta PY02. Para lograrlo, no dudaron en derribar árboles nativos, eliminando un pulmón verde fundamental para la zona en favor de la comodidad de sus clientes y proveedores.
Paraná Embalajes y Shopping del Carpintero: Ambas empresas replicaron la misma maniobra en el paseo central que divide la Av. Monseñor Rodríguez de la Ruta PY02, sellando con hormigón espacios que legalmente no deberían ser edificables para fines privados.
Si bien todas estas obras contarían con una supuesta «autorización» de la Comuna esteña, la legalidad de tales permisos está bajo la lupa. Sin embargo, lo que más llama la atención de urbanistas y ciudadanos es la inacción de los entes reguladores estatales.
Resulta, cuanto menos, sugestivo el silencio guardado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y de la empresa concesionaria de la ruta, Tape Porã. Al tratarse de la franja de dominio de una ruta internacional, cualquier intervención debería contar con el rigor de las leyes nacionales de vialidad, las cuales parecen ser letra muerta frente al poder económico de las empresas involucradas.

Hasta el momento, ninguna de las instituciones mencionadas ha brindado explicaciones sobre por qué se permite que el patrimonio público sea cercenado para beneficio de unos pocos, dejando a Ciudad del Este sin sus áreas de protección y con un precedente peligroso de impunidad territorial.










