Los pobladores de Pengo San Miguel, en Los Cedrales, están cada vez más cerca de concretar una de las obras más esperadas de las últimas décadas: el puente que unirá la comunidad con Minga Guazú, una infraestructura considerada necesaria para mejorar el acceso a servicios básicos, el transporte de la producción y la integración de la zona.
El proyecto registró un nuevo avance tras una reunión mantenida entre el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, el senador Silvio Ovelar, representantes de la Comisión Pro Puente Pengo San Miguel y dirigentes de la Organización Nacional Campesina (ONAC).
Durante el encuentro se analizó el Programa de Mejoramiento de la Conectividad Rural, que contempla la construcción de caminos y puentes en distintos departamentos del país mediante un financiamiento de 75 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Al término de la reunión, la presidenta de la Comisión Pro Puente Pengo San Miguel, Rosa Domínguez, aseguró que el proyecto recibió un importante respaldo político y que incluso fue incorporado entre las prioridades para su ejecución.
«El presidente Raúl Latorre nos escuchó, habló con la ministra de Obras Públicas y nuestro puente quedó entre las prioridades. Salimos muy esperanzados porque esta obra representa una necesidad para miles de familias», expresó.
La dirigente recordó que actualmente los pobladores deben cruzar el río mediante balsas o pequeñas embarcaciones para trasladarse entre ambas comunidades, situación que dificulta el acceso a centros de salud, instituciones educativas y mercados para la comercialización de productos agrícolas.
El puente forma parte de un paquete de inversiones que prevé la construcción de 11 puentes y casi 124 kilómetros de pavimentación en siete departamentos, entre ellos Alto Paraná. De acuerdo con lo expresado por las autoridades durante la reunión, una vez aprobado en forma definitiva el financiamiento, las obras podrían iniciarse en los meses siguientes.
Para los habitantes de Pengo San Miguel, el avance del proyecto representa una esperanza de poner fin a más de dos décadas de gestiones y mejorar la conectividad de una zona donde el aislamiento continúa siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo.











