La DNIT (Dirección Nacional de Ingresos Tributarios) interviene locales de ventas y depósitos vinculados al Grupo Bazzi, para verificar el cumplimiento de sus obligaciones tributarias y aduaneras. Este operativo implica la verificación in situ de las mercaderías que se encuentran en el inventario de las firmas Grupo Bazzi SA y Ventamax SA con el fin de corroborar la documentación legal que respaldan las mercaderías en existencia en los locales y depósitos de las mismas (facturas o despachos).

El Grupo Bazzi opera con el nombre comercial de “Bilal Electronic”, y Ventamax S.A., con el One Click. Todos están en Jebai Center.
Grupo Bazzi SA y Ventamax SA son firmas vinculadas entre sí mediante los hermanos Bazzi; OUSSAMA ABDUL LATF BAZZI, BILAL ABDUL LATIF BAZZI, HASSAM ABDUL LATIF BAZZI y MAAN ABDUL LATIF BAZZI.
De acuerdo a la información recabada, la cabeza de este esquema de negocios sería MAAN ABDUL LATIF BAZZI, quien no estaría registrado en ninguna firma como representante legal ni socio, y actúa como el Monge Negro del negocio de los productos Apple.
Se trataría de un hombre poderoso que realiza operaciones en Miami distribuyendo teléfonos iPhone para el mercado brasileño vía Ciudad de Este, así como también distribuye en el mercado local a los demás comerciantes.
El citado comerciante es un gran evasor de impuestos y contrabandista es Vox Populi entre los comerciantes de Ciudad del Este. Conforme a las versiones recolectadas su modus operandi para burlarse del Fisco Paraguayo es mediante la introducción clandestina de las mercaderías al país y posterior venta no documentadas de las mismas, esta dinámica le permite obtener una utilidad exorbitante en sus operaciones, la cual mantiene oculta considerando que proviene de movimientos extra contable. De esta manera amasa siderales patrimonios ocultos basados en el crimen de la evasión y el Contrabando.
Según las últimas versiones entre los comerciantes, que MAAN BAZZI hizo un pacto con un Chino llamado JASON para introducir al país los teléfonos iPhone en forma clandestina y vender a los comerciantes a un precio mucho menor que los ofrecidos por los importadores formales, lo que desalienta brutalmente el proceso de formalización en el Régimen de Turismo de Compras, por tratarse de una competencia desleal originada a raíz de prácticas criminales ejercidas por el citado Monje Negro.









