La terminal de ómnibus de la ciudad de Presidente Franco es una herencia de la desastrosa gestión de Roque Godoy (PLRA), quien en noviembre próximo debe dejar el cargo luego de dos periodos. El mismo pretende que su esposa, la diputada liberocartista Roya Torres, le suceda en el cargo para seguir con los esquemas de corrupción. La terminal es un símbolo del despilfarro, del negociado con obras públicas y la incapacidad del intendente saliente.
- Roque Godoy y su esposo Roya Torres
Seis años pasaron desde que concluyó la construcción de la Terminal de Ómnibus de Presidente Franco, una infraestructura que prometía ordenar, modernizar y mejorar el transporte local y conectar de manera eficiente a la comunidad.
Hoy, la realidad es radicalmente distinta: de la estación jamás llegó ni salió un solo colectivo de media o larga distancia. El complejo es, en cambio, un enorme y costoso predio fantasma.
La estructura, devorada por el paso del tiempo y la total falta de mantenimiento, presenta un deterioro avanzado que evidencia el abandono institucional. Lo que debió ser un motor de desarrollo para el municipio se ha transformado, a los ojos de la ciudadanía, en uno de los símbolos más elocuentes de presunta corrupción y despilfarro de la gestión local.
UNA HERENCIA DE CARA A LAS ELECCIONES
El millonario e inútil complejo ensombrece el cierre de ciclo del intendente Roque Godoy Jara (PLRA), quien, tras dos periodos consecutivos al frente de la administración municipal, se prepara para dejar el cargo en noviembre de este año. La terminal se erige hoy como el recordatorio de una promesa incumplida y una inversión pública estéril que marcará su legado político.
SOBREFACTURACIÓN

La obra civil demandó una inversión superior a los 1.500 millones de guaraníes. La adjudicación y ejecución del proyecto estuvieron a cargo del contratista Juan Vicente Martínez Acuña, propietario de la firma unipersonal Constructec, quien falleció en el año 2021.
Las sospechas sobre el manejo de estos fondos públicos no son nuevas. En el año 2022, la concejal municipal Blanca Acuña presentó una denuncia formal señalando que la obra civil sufrió una severa sobrefacturación, apuntando a que el valor real de lo edificado distaba enormemente de la astronómica cifra abonada por la Intendencia.
Mientras el tiempo corre hacia la transición de mando en noviembre, los más de 1.500 millones de guaraníes de los contribuyentes franqueños siguen acumulando polvo, humedad y maleza en una terminal que solo sirve para demostrar cómo la desidia puede congelar el progreso de toda una ciudad.












