Mientras los minivertederos se multiplican en las veredas y espacios públicos de la capital de Alto Paraná, las empresas privadas encargadas del servicio no perdonan los cobros. Los contribuyentes exigen que la Municipalidad intervenga ante un sistema deficiente que ya roza la crisis sanitaria. La comuna a cargo del Clan Prieto desde 2019 demuestra una sugestiva desidia para resolver este problema. El ahora candidato a intendente, Dani Pereira Mujica, cuando estuvo como jefe comunal, llamó a los responsables de las empresas para sacarse fotos en la Intendencia. El problema persiste.
Las postales de la segunda ciudad más importante del país se repiten y empeoran cada día: bolsas rotas, desperdicios esparcidos y un olor nauseabundo que domina las esquinas.
Ciudad del Este atraviesa una verdadera crisis de la basura, provocada por el pésimo servicio de recolección a cargo de la empresa privada concesionaria, y agravada por la flagrante desidia de la Municipalidad local.
Para entender, hay una empresa que realiza el servicio en la zona comercial y sus adyacentes, incluyendo las áreas habitacionales, y en los barrios hay diferentes empresas, más pequeñas. Muchas de ellas vinculadas a las autoridades municipales de turno.
Lo que debió ser una solución privatizada para garantizar la eficiencia se ha convertido en un dolor de cabeza diario para los esteños. El camión recolector pasa cuando quiere, pero la factura llega puntualmente.
VEREDAS CONVERTIDAS EN VERTEDEROS

La falta de regularidad en las frecuencias de recolección ha obligado a los vecinos a acumular bolsas en las veredas durante días. Esta situación es aprovechada por animales de la calle o recicladores informales que, involuntariamente, dispersan los desechos en la vía pública.
El problema ya escaló a niveles alarmantes con la formación de «minivertederos» espontáneos en plazas, paseos centrales y terrenos baldíos de diversos barrios de la ciudad. Además del impacto visual negativo para una zona eminentemente turística y comercial, los vecinos denuncian que esto ya representa un peligro de salud pública por la proliferación de alimañas y mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue, y otros peligros como las ratas y los alacranes o escorpiones.
Es una vergüenza. Tenemos que tener la basura podrida frente a nuestras casas por una semana entera porque el camión simplemente no pasa. «Pero si no pagás, te cortan el servicio o te llenan de multas», lamentó indignado un comerciante del microcentro.
SERVICIO PÉSIMO, COBRO OBLIGATORIO

La mayor indignación de la ciudadanía radica en la asimetría del sistema: el servicio es deficiente, pero el cobro es implacable. Los ciudadanos se ven obligados a abonar tasas altas por un trabajo mal hecho o directamente inexistente, bajo la amenaza de quedar en mora con el municipio.
Ante este escenario, la pregunta que recorre las calles de CDE es clara: ¿Dónde está la Municipalidad?
La institución municipal, como ente regulador y principal responsable de velar por el bienestar de la comunidad, mantiene una postura de llamativo silencio y desidia. Hasta el momento, las autoridades locales no han mostrado intenciones firmes de sancionar a la empresa privada, exigir el cumplimiento del pliego de bases y condiciones o rescindir el contrato por flagrante incumplimiento.
Mientras la burocracia y la complicidad política miran para otro lado, Ciudad del Este se sigue ahogando en su propia basura. Los contribuyentes exigen respuestas inmediatas y una fiscalización severa antes de que la crisis ambiental sea irreversible.











