El presidente Santiago Peña aprovechó su discurso ante los jefes de Estado del Mercosur en Asunción para reclamar públicamente a Brasil mayor celeridad en la apertura operacional del Puente de la Integración. Con ironía y mirando directamente a Lula, comparó la dificultad de abrir la frontera con la de cruzar uno de los estrechos marítimos más estratégicos del mundo. El reclamo llega en medio de una nueva fase de ampliación prevista para el 3 de agosto.
El presidente paraguayo Santiago Peña utilizó su intervención en la LXVIII Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, celebrada este martes 30 de junio en Asunción, para lanzar una crítica directa al gobierno brasileño por la lentitud en la consolidación operativa del Puente de la Integración. Con Lula sentado frente a él y ante los demás mandatarios del bloque, Peña reconoció el valor de la obra, pero cuestionó con ironía los obstáculos burocráticos que aún frenan su aprovechamiento pleno, señalando que abrir las fronteras resultó más complicado que despejar el estratégico estrecho que separa el Golfo Pérsico del Golfo de Omán. El mandatario subrayó que la estructura solo cumplirá su verdadera misión cuando deje de implicar largas colas, exceso de burocracia y demoras en los controles migratorios y aduaneros.
El reclamo de Peña se produce en un momento clave para la nueva conexión entre Presidente Franco y Foz do Iguaçu. El lunes 29, la Receita Federal y los organismos de la Comisión Mixta Brasileño-Paraguaya anunciaron una ampliación gradual de operaciones a partir del 3 de agosto, que incluirá el cruce de buses internacionales, líneas de turismo, transporte urbano transfronterizo y vehículos de carga menor en horarios específicos. Sin embargo, Peña dejó en claro que considera estas medidas insuficientes mientras persistan los obstáculos burocráticos para la circulación de personas y mercancías.
El presidente paraguayo defendió que la integración regional no debe medirse por la magnitud de las obras de infraestructura, sino por el impacto concreto en la vida cotidiana de quienes habitan las ciudades de frontera. «El éxito de la integración debe medirse por la forma en que mejora la calidad de vida de las personas, del ciudadano más humilde, de la familia que cruza la frontera sin perder una mañana entera en la fila», afirmó. Las palabras de Peña contrastan con las del propio Lula, quien en la inauguración del puente sostuvo que la obra representa más que una conexión física y que las fronteras no pueden ser prohibitivas para quienes viven y trabajan en la región, dejando en evidencia que el verdadero desafío ya no es construir la infraestructura sino transformarla en una ruta eficiente y sin trabas.











