Sorprende de lo que es capaz una persona para sacar una foto impactante y ponerla en las redes sociales. Un hombre sostuvo a un bebé sobre el precipicio de la Garganta del Diablo en las Cataratas del Yguazú, lado argentino. Y todo para sacarle una foto. Pero pudo haber terminado en tragedia, advirtieron. La altura es de 80 metros. El hecho fue destacado en medios de prensa de la Argentina y el Brasil.
Las maravillas de las Cataratas del Iguazú esta vez no fueron noticia por su belleza natural y hasta impactante por el volumen de agua que suele tener. Fue noticia por la tremenda irresponsabilidad de un hombre que puso a un bebé sobre el precipicio de la Garganta del Diablo, que son 80 metros de altura, para sacarle una foto y ponerla en las redes sociales.

No se dieron detalles de si el hombre era o no padre del bebé. Ni qué medida adoptaron las autoridades argentinas en relación al hecho sucedido.
La Voz de Cataratas informó que el hecho generó fuerte preocupación entre quienes presenciaron la escena. La fotografía muestra al adulto elevando al menor por encima de la estructura de protección, en un sector donde el caudal y la profundidad convierten cualquier descuido en una situación potencialmente trágica.
La Garganta del Diablo es el punto de mayor caudal de las Cataratas del Iguazú y cuenta con pasarelas y barandas diseñadas específicamente para resguardar la seguridad de los visitantes. Las normas del Parque prohíben treparse o sobrepasar estas estructuras, justamente para evitar accidentes en un entorno natural de alto riesgo.
Más allá de la intención —que habría sido obtener una imagen impactante—, especialistas en seguridad coinciden en que sostener a un bebé en esas condiciones implica una exposición innecesaria al peligro.
Un resbalón, una pérdida de equilibrio o un movimiento brusco podrían tener consecuencias irreversibles.
El episodio reabre el debate sobre la responsabilidad individual en áreas protegidas y el rol de los adultos en el cuidado de menores, especialmente en espacios donde la naturaleza impone límites que no admiten errores.
Desde el Parque Nacional recuerdan que las normas no son simbólicas: están pensadas para preservar la vida de quienes visitan uno de los patrimonios naturales más importantes del mundo.











