Una nueva fuga se registra del equipo político del prietista Rigoberto Chamorro, quien es precandidato a la intendencia impuesto por el gobernador César Landy Torres, con rótulo de corrupto, en filas coloradas. Los integrantes de la base política del cartista-prietista habían dicho que se registrarían más fugas, y ya comenzaron y vendrán más. Es que ahora Chamorro ya no decide. El que toma las decisiones es el gobernador, quien es rechazado por las bases republicanas, que tampoco aceptan la imposición de Chamorro, a quien recordaron lo que pasó con Roberto González Vaesken.
La precandidatura de Rigoberto Chamorro, apadrinada por el gobernador César Landy Torres, con rótulo de corrupto, atraviesa un momento crítico marcado por una nueva y significativa fuga dentro de su estructura política, que vuelve a dejar en evidencia la falta de cohesión y conducción en el equipo oficialista.
En la mañana del martes 10, se confirmó la salida del exconcejal municipal Santiago Acosta, quien incluso estaba previsto que fuera presentado oficialmente como jefe de campaña de Chamorro. Sin embargo, a pocas horas del anuncio, Acosta decidió dar un giro y sumarse al proyecto político de Magno Álvarez, referente del movimiento Honor Colorado.
De acuerdo a los datos, el exedil debía ser anunciado a las 9:00 como el principal articulador de la campaña, pero terminó cerrando su incorporación al equipo de Álvarez durante un “desayuno de trabajo”, llevándose además a todo su equipo político, lo que representa un golpe directo a la ya debilitada estructura del sector liderado por Landy Torres y la narcodiputada Liz Acosta.
La incorporación fue confirmada por el propio Magno Álvarez a través de sus redes sociales. “Hoy no fue solo un desayuno. Fue un encuentro de decisiones. El Lic. Santiago Acosta se suma con todo su equipo político a mi proyecto, porque cuando la visión es clara, el camino se alinea”, publicó.
Álvarez remarcó además que la coincidencia se dio en aspectos centrales como “una Ciudad del Este con rumbo, con equipos sólidos y con compromiso real, no discursos vacíos”, en clara alusión a las debilidades del proyecto que abandona Acosta.
Esta nueva deserción se suma a otros movimientos internos que profundizan la crisis del oficialismo departamental y contrastan con el crecimiento del equipo de Magno Álvarez, que continúa capitalizando apoyos clave en el escenario político local.










