La creciente ola de robos de medicamentos, especialmente de la tirzepatida, despierta la alarma en el Alto Paraná, donde farmacéuticas advierten que la inseguridad alcanzó niveles críticos y exigen una respuesta urgente de las autoridades. El vocero de la Asociación de Farmacéuticas del Alto Paraná, Gerardo Rivarola, fue contundente al describir que “la sensación de seguridad es insostenible”, afirmó, al referirse a los constantes asaltos que afectan al sector.
Según explicó, los hechos ya no se limitan a simples hurtos, sino que involucran a grupos armados que actúan con violencia, poniendo en riesgo la vida de trabajadores. “Es imposible pensar que un medicamento sea el detonante de lo que está ocurriendo, donde gavillas armadas atracan y apagan la vida de gente trabajadora”, advirtió.
La situación obligó a extremar medidas de seguridad en farmacias, generando un ambiente de temor constante. “Estamos hablando de una realidad que nos obliga a resguardarnos, cuando no debería ser así”, agregó.
El gremio lanzó un fuerte reclamo a las autoridades departamentales, principalmente ante el Gobernador del Alto Paraná, con quien se reunieron esta mañana. “Queremos que el gobernador golpee la mesa y represente el clamor de seguridad de la gente trabajadora”, sostuvo Rivarola, al tiempo de exigir acciones concretas que frenen la escalada delictiva.
Asimismo, pidió reforzar con urgencia a la Policía Nacional en el departamento, dotándola de mayores recursos para hacer frente a una problemática que sigue en aumento.
De acuerdo con el sector, el auge del mercado negro en Brasil, donde la tirzepatida se comercializa a unos 250 dólares por ampolla, estaría detrás de esta ola de asaltos que mantiene en vilo a farmacias de Ciudad del Este y otras localidades del Alto Paraná.










