Uno de los precandidatos cartistas a la intendencia de Ciudad del Este, Rigoberto Chamorro, fue a la Santa Misa en honor a San Blas, colgado del saco del gobernador, con rótulo de corrupto, César Landy Torres. De esta manera tuvo acceso preferencial, y todo para figuretear. Pero al poner las fotos en las redes sociales, ni se acordó de la homilía, que al parecer no gustó mucho a su padrino político, quien estuvo en compañía de su esposa, la asistente fiscal Mirna Wolf.
No hay duda de que colgarse del saco de un personaje político con rótulo de corrupto no es bueno para nadie que aspire a un cargo electivo ejecutivo.
Pero al parecer Chamorro aún no se dio cuenta de esto. Cuando era ya candidato independiente, era mejor visto por la ciudadanía. Ahora está rodeado de cuestionadas personas, y buscar tener privilegios usando la influencia de estos personajes no es bueno.
Chamorro tuvo acceso privilegiado en el sector destinado a las autoridades dentro de la Iglesia Catedral. Todos se percataron de esto. Con actitud, el precandidato cartista estuvo cerca de las autoridades, pero lejos del pueblo, quien es el soberano en una elección.

No hay duda de que el cuestionado gobernador, Landy Torres, busca promocionar la figura de su precandidato. Pero las críticas hacia su gestión pesan mucho más, y eso comienza a perjudicar políticamente a Chamorro, quien estaba mejor posicionado cuando era un candidato independiente.
Para muchos colorados, Chamorro es más bien una especie de “globo sonda” del Clan Prieto, ya que el mismo dejó las filas coloradas para integrar el equipo del corrupto ex intendente Miguel Prieto Vallejos, y ahora volvió a la ANR de la mano de Landy Torres.
Las expresiones de Chamorro, apenas se confirmó su precandidatura, fueron las de dividir a los colorados, y esto solo beneficia al Clan Prieto, y debido a eso sembró las dudas sobre sus reales objetivos de repentinamente volver a filas de los republicanos.










