El presidente Luiz Inácio Lula da Silva comienza a mostrar sus uñas de dictador y pretende que el Mercosur esté de rodillas ante el Brasil. Pichado porque no será él quien firme el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, Lula busca boicotear la firma del documento en Asunción, y organiza una cúpula paralela con los líderes europeos antes de la reunión en la capital paraguaya. Acusa al gobierno paraguayo, al que estuvo espiando, de que está usando la firma del acuerdo para fines políticos. Paraguay es libre e independiente desde 1811; cuéntenlo a Lula.
Lula no vendrá para la firma del acuerdo entre la UE y el Mercosur en Asunción el sábado 17. Desde diciembre, Lula estaba articulando para que sea él quien firme el documento; quiso postergar la cúpula presidencial del Mercosur, que no tuvo el apoyo de Paraguay ni de la Argentina y se tuvo que realizar.
Pichado Lula inauguró solo el Puente de la Integración.
Pero no es solo pichadura de Lula, hay una clara intención de demostrar que ellos son superiores; trata de imponer el imperialismo brasileño en forma clara el mandatario brasileño, a quien para le acusan en su propio país de imponer una dictadura usando como garrote a la Justicia contra sus opositores. Así “elimino” al único que le amenazaba su reelección, que es Jair Bolsonaro.
Lula busca tener protagonismo y organiza una cúpula entre él y los líderes europeos antes de la firma del documento.
El portal G1 publica lo siguiente al respecto:
El movimiento (más bien biocot) busca dar protagonismo a Lula y al Gobierno brasileño e intenta vender la imagen del país como garante del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea.

Según fuentes, Lula busca una «foto de la victoria» con las máximas autoridades de la UE en vísperas de la firma del tratado entre los dos bloques económicos.
La estrategia también busca evitar compartir el escenario con el presidente argentino, Javier Milei, con quien mantiene una relación protocolaria y distante.
Lula recibirá a los líderes europeos en el Palacio de Itamaraty, en Río de Janeiro, para una declaración conjunta que busca comunicar que el Gobierno brasileño fue el principal negociador político del acuerdo.
Aunque el evento en Asunción contará con la presencia de los presidentes de Paraguay y otros países del bloque, además de Ursula von der Leyen y António Costa, para la diplomacia brasileña, esta reunión tendrá más peso que la ceremonia del sábado (17).
Mientras que los presidentes de Argentina, Uruguay y Paraguay confirmaron su presencia en el evento del sábado, Brasil estará representado únicamente por el canciller Mauro Vieira, jefe del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE).
A nivel interno, el Gobierno brasileño minimiza la ausencia de Lula y critica lo que califica como «movimiento político» de Paraguay.
Según las autoridades brasileñas, el Gobierno paraguayo intentó elevar el encuentro al nivel de jefes de Estado en el último momento. La evaluación de Itamaraty es que la firma del acuerdo debería ser competencia de los cancilleres.











