Explosivos, armas largas, vehículos incendiados y millones de dólares robados; esto es lo que dejaron los dos primeros meses del año en Alto Paraná. Sin embargo, el Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional no da resultados contundentes y apenas tiene un detenido del centenar de miembros de la banda que perpetraron estos robos.
El asalto tipo comando a la casa de cambios Alberdi, el ataque con explosivos a un banco en Naranjal, el robo a cajeros automáticos y oficinas administrativas en el km 12 Monday, además de otros atracos violentos en Ciudad del Este y ciudades vecinas, siguen sin que existan indicios de avances en las investigaciones.
Hasta ahora, el único avance concreto comunicado es la detención de una persona en el caso de la casa de cambios. Nada más. Ninguna estructura criminal desmantelada. Ningún grupo comando neutralizado. Ningún informe público que explique cómo operaron, quiénes son y dónde están los responsables de los millonarios golpes.
Más de un centenar de agentes asignados al Departamento de Investigaciones en Alto Paraná, una de las dependencias más estratégicas del país, frente a una seguidilla de asaltos que sacudieron la frontera y que, hasta el momento, permanecen en la nebulosa investigativa.
La jefatura está a cargo del Crio. Ppal. Óscar Adolfo Acuña Sosa, cuya presencia pública ha sido prácticamente nula en medio de la crisis. Quien da la cara es el subjefe Pablo Zelaya, encargado de brindar escuetos reportes sobre diligencias en curso, sin resultados concretos que permitan hablar de casos resueltos.
Mientras tanto, la percepción ciudadana crece porque las bandas actuaron con logística, planificación y alto poder de fuego, y se retiraron sin dejar detenidos en la mayoría de los casos.











