El gobernador de Alto Paraná, César Landy Torres, dice que no hay denuncias contra el programa “Hambre Cero”. No hay una denuncia, hay centenas, y existe todo un esquema que opera donde, además, está el director del programa, Enrique Sosa. Richar Garay, y hasta la narcodiputada, Liz Acosta. Las denuncias por los alimentos de mala calidad, que no se ajustan a las especificaciones técnicas, son solo algunas. Es un programa de 100 millones de dólares. El gobernador sabe de todas las denuncias, al igual que sus concejales, y la Cámara de Diputados debe confirmar la decisión del senador y cortar el chorro al cuestionado gobernador.
Enrique Sosa, director del Programa Hambre Cero y hombre de confianza del gobernador César «Landy» Torres, sería, según datos fidedignos de nuestro medio, el encargado de cobrar por el negociado en el programa, donde varios son los beneficiados.
¿Y quién es Enrique Sosa? Hace algunos meses fue atropellado en la Gobernación por su esposa después de embarazar a su compañera de trabajo, ambos funcionarios públicos, en la Gobernación de Alto Paraná, quien ya fue desvinculada después de llegar a un acuerdo con Enrique Sosa.
El mismo también estuvo envuelto en un accidente con derivación fatal donde perdió la vida un hombre después de ser embestido por la camioneta del gobernador, pero Enrique Sosa supuestamente saltó al volante para aparecer él a cargo del volante y en el informe policial salió él como el conductor del vehículo; por ese acto, el mismo goza de una tremenda confianza del gobernador.
La Fiscalía nada hizo al respecto de este homicidio culposo.

Según nuestras fuentes, Enrique Sosa se encarga de cobrar 24 mil millones cada tres meses; dinero que se cambia en una conocida casa de cambio de CDE y ahí es donde entra en acción Richard Garay, quien recibe ese dinero para repartir a los «beneficiados»: concejales departamentales y otros; entre ellos supuestamente estaría recibiendo su tajada la narcodiputada Liz Acosta, a quien Landy Torres promociona en cada evento político y política.
Ambos funcionarios repentinamente cambiaron sus posiciones económicas, transformándose en los nuevos millonarios de CDE.
Todo a costa del plato de comida que tiene que llegar con buena calidad a niños de escasos recursos del Alto Paraná.











