La administración municipal controlada por el Partido Yo Creo (Clan Prieto) ha derivado en un esquema abiertamente autoritario, donde la prepotencia, la persecución y el abuso de poder se aplican con saña contra los pequeños comerciantes, mientras se protege y reverencia a intereses económicos extranjeros señalados por explotación laboral.
Bajo la total obsecuencia del intendente socialista, Dani Pereira Mujica, concejales y directores responden al núcleo duro de la corrupción prietista, operando como un aparato de intimidación institucionalizada.
El que no paga, será perseguido. Esa es la política. Y para completar usan al Ministerio Público, y a la Policía Nacional. El gremio de comerciantes ya se les abrió al darse cuenta del esquema que montaron.
Lejos de tratarse de excesos aislados, el sistema funciona como una maquinaria aceitada de recaudación ilegal.
Medios brasileños ya expusieron el vergonzoso delirio recaudatorio del Clan Prieto, con funcionarios convertidos en verdaderos depredadores de coimas apostados en la cabecera del Puente de la Amistad. El caso fue ampliamente mostrado por AHORA CDE y tuvo una gran repercusión en el Brasil. Tanto en los medios de prensa como en las redes sociales.
La mayoría del Clan Prieto o Partido Yo Creo como quieran llamarlo. estaría involucrada en un esquema de “apriete” para la recaudación ilegal, con la presunta participación de todos los concejales prietistas.
En ese contexto en las redes sociales, un individuo identificado como Luis Giménez habría lanzado amenazas directas contra Pedro Acuña, a quien califica de concejal rastrero y cuñado de Prieto, utilizando insultos gravísimos.
Entre otras expresiones, lo tilda de “asqueroso” y “carruaje”, y le advierte que, si no cesa sus acciones, divulgará supuestos videos comprometedores y registros de farras privadas, sin brindar mayores detalles.
Las acusaciones revelan un clima de extorsión, apriete interno y degradación moral que salpica de lleno al entorno político del Clan Prieto.











