Literalmente, Ciudad del Este está sitiada por la basura. Existe una crisis ambiental ante el fracaso de la recolección, que cada día empeora más ante la desidia de la institución municipal, que es manejada desde 2019 por el Clan Prieto. Las quejas de los pobladores se multiplican y no hay respuesta. Mientras los residuos “adornan” las calles, veredas y paseos centrales de las avenidas donde se forman minivertederos.
Las veredas, los paseos centrales de las avenidas y los espacios públicos de Ciudad del Este se han convertido en el reflejo de un servicio colapsado. La capital de Alto Paraná enfrenta una aguda crisis sanitaria debido a la proliferación de vertederos clandestinos a cielo abierto, una situación que los vecinos califican como insostenible y que apunta directamente a las deficiencias de la recolección y disposición final de los desechos.
El panorama es “mugriento”, “asqueroso”, y se repite en casi cada esquina.
Los residuos se acumulan durante días, quedando expuestos a los animales callejeros que rompen las bolsas y esparcen la basura por las aceras. El hedor es insoportable, y con las lluvias, el peligro de que estos deshechos taponen los sumideros y agudicen las inundaciones urbanas aumenta la alarma entre la población.
UN VERTEDERO CERCA DEL MERCADO MUNICIPAL
Si hay un punto crítico que ejemplifica la gravedad de la situación, es la zona del Mercado de Abasto Municipal. Especialmente sobre el paseo central de la avenida Primero de Mayo, la acumulación de desperdicios orgánicos y plásticos ha alcanzado proporciones alarmantes, consolidando verdaderos «minivertederos» en plena vía pública.
Lo que debería ser un corredor vial y un espacio de dinamismo comercial es hoy un foco de contaminación masiva, moscas y alimañas, afectando no solo la imagen de la ciudad, sino la salud de los comerciantes y clientes que acuden diariamente al mercado.
TESTIMONIO DE LOS AFECTADOS

Pagamos por un servicio que no funciona. «Los camiones pasan cuando quieren, pasan semanas sin recolección y la gente, desesperada, termina dejando su basura en los paseos centrales», lamentó un vecino de las inmediaciones de la avenida Primero de Mayo.
Una queja similar hicieron los comerciantes de la zona, quienes indican que deben poner allí sus desechos debido al mal servicio de recolección de basura.
La raíz del problema, según las constantes denuncias ciudadanas, radica en el pésimo desempeño del servicio de recolección.
No hay dudas de que el servicio es muy malo y no se está pudiendo cubrir la demanda ni sostener las frecuencias de retiro de residuos exigidas para una urbe del tamaño y la actividad comercial de Ciudad del Este.
La irregularidad en los cronogramas de los barrios y la ausencia de contenedores adecuados en zonas de alta producción de basura son los principales reclamos que caen sobre la propia Municipalidad, a cargo del Clan Prieto desde 2019. Actualmente, el intendente interino de turno es Pedro Acuña, el cuñado recaudador del exintendente, Miguel Prieto Vallejos, destituido por corrupción, a la que se le exige una fiscalización mucho más severa o la rescisión inmediata de los contratos que no cumplen con los estándares básicos de salubridad.
Mientras no hay una respuesta, la población exige planes de contingencia urgentes; los esteños siguen caminando entre la basura. Ciudad del Este, la gran promesa comercial de la región, hoy se ahoga en sus propios desperdicios ante la inacción de un servicio privado que cobra, pero no responde.










