«Porque eres polvo y al polvo volverás» (Gn 3,19). Con está frase el sacerdote marca con una cruz la frente de los católicos los miércoles de ceniza. Es el inició de la cuaresma que va terminar con la Semana Santa, y el viernes de resurrección. En el salón parroquial de la Iglesia Catedral San Blas de Ciudad del Este las santas misas con imposición de la ceniza serán a las 06:00, a las 12:00 y a las 19:00. En todos los templos católico se hará el culto especial este día.

Este no es un miércoles cualquiera. Es el primer paso de un viaje de 40 días donde Jesús quiere sanar tus heridas, renovar tus fuerzas y recordarte que eres amado profundamente, dice parte del escrito posteado por la parroquia San Blas de Ciudad del Este, recordando a los católicos el inició de la cuaresma.
Este año el miércoles de ceniza cae en febrero 18, que marca el primer día de cuaresma.
Se debe tener en cuenta que la cuaresma dura aproximadamente cuarenta días. Si contamos los días desde el miércoles de ceniza hasta la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, encontraremos más de cuarenta días. Por eso no son exactamente cuarenta días.
La cuaresma es el tiempo litúrgico que dura 40 días antes de la Pascua, cuando los católicos se preparan para conmemorar la Resurrección de Jesús a través de la oración, la penitencia y el ayuno.
Cuando el sacerdote impone le ceniza en los files suele pronunciar la frase “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”, la cual tiene un significado multifacético, ya que sirve como un recordatorio de la fragilidad humana, un llamado a la conversión y un símbolo de la esperanza en la vida eterna, que invita a los católicos a reflexionar sobre su vida, a reconocer su necesidad de Dios y a prepararse espiritualmente para la celebración de la Pascua.
¿Cuál es el significado de la cruz en la frente?
La cruz de ceniza en la frente de los fieles simboliza la identificación con la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, de esta manera, para las personas el llevar la cruz es un recordatorio de la necesidad de reconciliación con Dios y con los demás, así como de la preparación para el sacrificio redentor de Cristo en la cruz.











