La ciudad fundada en aquella soleada mañana del 3 de febrero de 1957, para ser el punto culminante de la “marcha al este”, parte del giro geopolítico que dio el país para tener nueva salida al mar por el Brasil. Pasaron algunos años y la entonces ciudad Presidente Stroessner comenzó a convertirse en un polo comercial, que sumergió por varios años en una crisis, pero hoy, al festejar 69 años, la Ciudad del Este recuperó su auge comercial. Una ciudad cosmopolita con una población heterogénea que habla un mismo lenguaje, que es el del trabajo. Con las vicisitudes de una comunidad inquieta, sigue siendo la meca comercial en la zona que es considerada el eje del Mercosur.
No hay dudas de que el comercio, ya sea del turismo de compras o de las importaciones y exportaciones, es el propulsor de la economía de Ciudad del Este, antes ciudad Presidente Stroessner, y la zona que más aporta al ingreso fiscal del país y para el PIB.
Pero el manto de la crisis comercial cubrió por mucho tiempo la ciudad; hoy, al recordar los 69 años de su fundación, su comercio está en pleno auge.
Pero el comercio de compras no es lo único que mueve la economía en la zona. Por Ciudad del Este pasa el grueso de las cargas de importación y exportación. En el 2025 se registró un número récord de camiones con mercaderías que entraban y salían del país.

Sin duda, Ciudad del Este sigue siendo el pulmón económico del Paraguay, una ciudad inquieta que está enclavada en la región que puede considerar en el eje del Mercosur.
Sin duda, es el destino turístico de compras en la región.
La ciudad nació en un contexto de expansión territorial y desarrollo económico impulsado por el Gobierno paraguayo en la década de 1950, hacia el este del país.
La zona era un territorio inhóspito, cubierto de espesa vegetación y con escasa infraestructura. Sin embargo, su ubicación estratégica a orillas del río Paraná y su cercanía con Brasil la convertían en un punto clave para fomentar el comercio y la integración binacional.
El 3 de febrero de 1957, un grupo de pioneros compuesto por autoridades gubernamentales, militares, técnicos y trabajadores llegó al sitio elegido para dar inicio oficial a la ciudad. La travesía no fue sencilla, ya que los primeros pobladores debieron atravesar el río y enfrentar las difíciles condiciones del terreno.
Los expedicionarios izaron la bandera paraguaya en lo alto de una tacuara mientras entonaban el Himno Nacional, marcando el inicio de una nueva era para el Este del país. El hito fundacional está ubicado donde actualmente está el predio de la Administración Nacional de Navegación y Puertos, a orillas del río Paraná.
La ceremonia tuvo la bendición del monseñor Luis Púnzolo, enviado del papa Pío XII, con una cruz improvisada hecha con maderos del bosque cercano, y así se fundó la ciudad con la advocación de San Blas, patrono del Paraguay. Un pergamino firmado por los presentes fue enterrado en una cápsula del tiempo, en el hito.











